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Show me the money

Los próximos 20 y 21 de octubre se celebra la Conferencia Agile-Spain, este año en Castellón. El año pasado tuve el gusto y el honor de participar en el : Siguiente objetivo…">Panel de expertos, además de dirigir un coding dojo. Este año me han aceptado una charla en la que tengo puestas muchas expectativas. Se titula “Show me the money” y está dirigida preferentemente a gente de negocio (analistas de negocio, jefes de proyecto, directores técnicos, marketing, ventas, emprendedores,…) aunque, por supuesto, todo el mundo será bienvenido.

Eso sí, me avergüenza reconocer que tanto el título como el tema están inspirados (ahora se llama así al plagio) en el artículo de Abdul Martínez. Hombre, no es exacto, pero justo es reconocer que (casi sin darme cuenta) su post influyó mucho en el impulso que me llevó a proponer esta charla.

Pero bueno, algo sí pondré de mi propia cosecha. ¡Que no se diga! Así que, partamos de la definición de éxito (o fracaso de un proyecto):

Un proyecto fracasa cuando no se cumplen las expectativas de alguna de las partes involucradas en el mismo.

Los que ya llevais un tiempo en este sector seguro que ya sois sensibles a que en un proyecto hay más partes que solamente cliente y empresa de desarrollo. Hay un grano más fino que incluye a desarrolladores, jefes de proyecto, responsables de productos y marketing, responsables de los equipos de desarrollo, finanzas, etc. Mi intención es mostrar, desde la perspectiva del negocio, cómo es posible mantener una relación sana y sostenible sin necesidad de adoptar una posición defensiva. El objetivo es que todas las partes ganen dinero en el corto y en el largo plazo. Y quiero enseñar cómo esto es posible si desde “el lado del negocio” también se usa un enfoque ágil. Voy a poner énfasis en la vida habitual de un proyecto y en cómo una gestión ágil ofrece un abanico muy poderoso de posibilidades a todos aquellos cuya responsabilidad es manejar de la manera más eficaz un presupuesto. Pretendo ofrecer una caja de herramientas nueva a los que piensan que en “el mundo real” sólo se pueden hacer las cosas de una manera.

Tengo que trabajar mucho en esta charla. No quisiera que se me quedara nada importante en el tintero. En los últimos años he escrito bastante sobre cómo el agilismo puede ayudar a la modernización de España. Pero si queréis darme ideas, sugerencias, experiencias, etc. os aseguro que estaré encantado de enriquecer esta charla con vuestras aportaciones.

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El agilismo como motor de cambio del modelo productivo en España (y III)

Termino la serie de entregas que comencé hace un par de semanas. Respecto del original que envié como contribución a la Conferencia Agile-Spain 2010 (en la que espero veros a muchos) he introducido referencias y datos que ayuden a salir del terreno de la opinión y queden más cerca del de la deducción lógica, aunque desgraciadamente creo que ni la cantidad de estudios ni la fiabilidad de los mismos va a mejorar mucho nuestra percepción.

Cómo puede el agilismo impulsar un cambio en el modelo productivo

El cambio de mentalidad que exige el agilismo es, en sí mismo, un agente de cambio del modelo productivo. Es un cambio cultural en las personas y, sobre todo, en las organizaciones.

Los métodos y prácticas ágiles persiguen la eficacia evitando el retrabajo, realizando entregas frecuentes y manteniendo estrictos controles de calidad interna. De esta manera, además, se reducen los costes de producción evitando trabajar en partes del sistema que luego no van a ser usadas o que deben ser corregidas porque no cumplen con las expectativas del cliente o incluso porque son defectuosas. Y todo esto, dentro de una contexto que permite ser más competitivo porque se entrega valor a los clientes mucho antes, lo que permite obtener más pronto un retorno de la inversión al recibir antes las primeras versiones del sistema funcionando.

El agilismo se basa en aportar valor al cliente, buscando relaciones de confianza mutua, donde todas las partes se benefician. Incluso las relaciones con los empleados es diferente. Se confía en su autodisciplina y su autoexigencia, cediendo el control de muchas decisiones que tradicionalmente están centralizadas en pocas personas, que además no están al cabo de los detalles, por lo que suelen equivocarse o no ser lo más eficaces posibles.

Se busca acabar con los grandes esfuerzos dedicados a entregar a tiempo los productos. Para ello se establecen estrategias que fomentan trabajar al principio en aquellas tareas que aportan mayor valor al cliente, entregándolas completamente acabadas en cuanto es posible y revisando las prioridades frecuentemente. Y esto siempre a un ritmo sostenible. Para los proyectos que siguen metodologías tradicionales, aceptar un cambio provoca un desgaste en las relaciones con los clientes y empleados y unos costes directos y de oportunidad importantes. Con las metodologías ágiles no sólo se aceptan bien sino que incluso son bienvenidos porque así se evita trabajar en partes del sistema que luego no son utilizados1 o que deben ser corregidos más adelante. En este escenario, todas las partes ganan: los equipos de desarrollo pueden conciliar su vida personal y profesional y los clientes obtienen un mejor producto y más pronto. Esto es: estamos siendo más productivos.

¿Qué se necesita para hacer posible este cambio?

En general, cualquier cambio podríamos decir que necesita de un agente de cambio2 (individual o colectivo) que actúe como germen del mismo. Los seguidores que podrá conseguir en primera instancia serán los más propensos a adoptar cualquier cambio o a asumir los riesgos que el cambio conlleva (los “early adopters”). Pero una vez ganados estos primeros adeptos, para conseguir dar un paso más es necesario obtener apoyos dentro de la organización que queremos cambiar, y para conseguir estos apoyos siempre es bueno contar con:

  • casos de éxito para que den confianza
  • una comunidad que sirva de apoyo
  • estrategias de capacitación para conseguir que el cambio se haga efectivo

De todo esto, ¿qué tenemos ya?

Como decíamos más arriba, en España hay pocos casos de éxito conocidos porque, entre otras cosas, estamos en un sector que da poca difusión a lo que hace. Es evidente que eventos como los que organiza la asociación Agile-Spain, respaldada por una comunidad en crecimiento, y sinergias que se están buscando con otras instituciones son fundamentales para lograr que los casos de éxito que se están consiguiendo en España se puedan dar a conocer y generar la confianza necesaria de los que no gustan de ser pioneros y asumir riesgos, lo cuál es muy lícito en tiempos de crisis.

Poco a poco, y al calor de esta comunidad, comienzan a surgir empresas de capacitación y de consultoría que tratan de ayudar a las empresas y a los profesionales a adaptarse a este nuevo paradigma. Es un camino largo, pero al menos ya hemos comenzado a dar los primeros pasos. Una prueba de ello es que también comienzan a surgir las primeras bibliografías en castellano sobre estos temas. Esto es muy relevante porque, a los problemas ya citados de la economía española, la falta de dominio del inglés, a la que no es ajena del todo el sector de las TI, hace que los contenidos en castellano sean muy necesarios.

¿Qué falta?

Ya vemos que hay una pequeña llama, pero si queremos un fuego es necesario un acelerante, algo que permita que la llama se avive y vaya más allá. Es decir, necesitamos el apoyo de todos los que crean que este cambio es posible. Desde los pequeños empresarios que arriesgan su futuro hasta las instituciones con posibilidad para influir. Por ejemplo, sería muy positivo que las administraciones públicas comenzaran a exigir a sus proveedores relaciones de confianza y colaboración con entregas frecuentes y que abrieran el abanico de posibles colaboradores a pequeñas empresas que YA saben y pueden hacer esto. Iniciativas como Abredatos, por ejemplo, demostraron recientemente parte de lo que pueden hacer equipos de alto rendimiento, con buenas prácticas y con muy pocos recursos, para ofrecer servicios a los ciudadanos.

También se puede influir para que las metodologías y prácticas ágiles lleguen a los alumnos de las Universidades y centros de Formación Profesional de nuestro país. Porque necesitamos ser competitivos cuanto antes. No podemos esperar a que, poco a poco, este conocimiento vaya calando a base del impulso de una pequeña comunidad. Es necesario el impulso de entidades más influyentes.

Pero tampoco es necesario un “Pacto de Estado” para todo esto. Podemos empezar cada uno desde nuestra posición. Sin necesidad de plantear un cambio profundo de todo el sector, sino muchos pequeños cambios, cada uno en nuestro pequeño mundo en el que podemos influir. En este sentido, tener una red de apoyos (una comunidad) creo que es fundamental. Éste es nuestro verdadero reto. Somos un colectivo de más de 200.000 personas (según el estudio “Las Tecnologías de la Información en España 2008″ elaborado por AETIC) que trabaja en un sector clave para la economía española. Somos un colectivo descreido y desorganizado, pero es evidente que algo está cambiando. Y ese cambio lo estamos haciendo nosotros mismos. No es un cambio impulsado desde sindicatos, colegios profesionales, ministerios ni nada por el estilo. Lo estamos haciendo NOSOTROS.

Conclusiones

El sector del desarrollo de software en España necesita un impulso renovador que contribuya a mejorar la competitividad y la satisfacción tanto de los receptores de los proyectos como de los equipos que trabajan en ellos. Y aquí es donde las metodologías ágiles que promovemos pueden ayudar, dado que se basan en la creación de valor para el cliente, fomentan la innovación y aumentan la productividad mediante la mejora continua. Pero además, estas metodologías no se olvidan del verdadero corazón de nuestra industria: los desarrolladores de software, el capital humano que lo hace posible. Para hacer posible este cambio es necesario incorporar a la difusión del agilismo en España no sólo a profesionales, empresas e incluso a las administraciones públicas sino también a las universidades, puesto que sin formación ni investigación es muy difícil vertebrar un cambio como el que proponemos en este artículo. Si conseguimos este cambio de paradigma, la calidad de los desarrollos y la satisfacción del cliente con los servicios de TI ofrecidos por España se verán fortalecidos y, como consecuencia, la propia Sociedad de la Información en nuestro país. Esto también representa una sinergia con muchos esfuerzos institucionales y privados orientados a favorecer la innovación y la exploración de oportunidades en la Internet del futuro. Ése es el cambio del modelo productivo: un cambio cultural tanto en las empresas como, sobre todo, en las personas que las mueven en todos sus escalones.

Muchas gracias por llegar hasta aquí. Ahora espero vuestras reacciones…

Y recordad que mañana y pasado estaré en la Conferencia Agile-Spain 2010. No dudéis en tuitearme, escribirme o abordarme allí directamente. Siempre es un gusto “desvirtualizar a gente”.

Los artículos anteriores son:

Notas:

  1. Un informe bien conocido afirma, entre otras cosas, que los proyectos exitosos descartan el 42% de las funcionalidades que se definen inicialmente
  2. Si alguien está interesado en patrones y buenas prácticas para introducir cambios, aconsejo encarecidamente la lectura de “Fearless Change”

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El agilismo como motor de cambio del modelo productivo en España (II)

Continúo con la segunda parte del artículo que comencé la semana pasada y que tantos y tan buenos comentarios sugirió. Espero que os guste.

Actualización: La tercera (y última) parte ya está disponible.

Qué es el agilismo

El desarrollo de software ágil (más conocido fuera de España por el vocablo inglés “Agile”) se origina en los años 90 con las llamadas metodologías livianas, en contraposición a las metodologías pesadas, basadas principalmente en procesos burocráticos y prescriptivos, es decir, que suponían que era posible conocer desde el principio todos los detalles del sistema a construir y que, por tanto, estos no iban a cambiar durante el desarrollo. Las metodologías ágiles están basadas en un cambio de paradigma en el desarrollo de software que acepta los cambios durante el desarrollo como una realidad ineludible en la mayoría de los proyectos. Se busca la entrega continua y temprana de valor al cliente, y la excelencia técnica de los desarrolladores e integrantes del equipo, lo cuál incluye al propio cliente y a departamentos tradicionalmente separados del desarrollo como Marketing o QA (Quality Assurance). Por un lado, la gestión de los proyectos se centra en la colaboración con el cliente, el trabajo basado en la priorización de sus necesidades y el retorno de la inversión en el proyecto (ROI). Por otro lado, se buscan técnicas ingenieriles para asegurar la calidad y la estabilidad de los productos desarrollados, durante el desarrollo, no al final, haciendo responsables de este aseguramiento al propio equipo, buscando no volver a trabajar sobre una pieza de software, por ejemplo para resolver un defecto, pues esto se considera desperdicio.

Entre las metodologías ágiles más conocidas podemos citar: eXtreme Programming (XP), Scrum, Crystal Clear o Lean Software Development. El punto de inflexión en la adopción de estos métodos es la firma en 2001 del Manifiesto Ágil, donde Kent Beck (creador de XP) y otros miembros relevantes de la comunidad definen los valores y principios fundamentales de una metodología ágil a partir de las buenas prácticas que, en base a su experiencia, han visto que dan mejores resultados. Actualmente se está dando una convergencia entre estas metodologías surgidas de la observación y las surgidas de la adaptación del sistema de producción Toyota (Lean Software Development), y por ello no es extraño leer términos como “Lean-Agile” o adaptaciones de conceptos como el Just-In-Time o Kanban.

¿Qué ventajas nos aporta el agilismo?

El cambio de paradigma que representan las metodologías ágiles persigue tanto un soporte para la innovación en el desarrollo de productos como una mejora de la eficiencia en base a una mejora de los procesos, un cambio de cultura enfocado a la calidad en los resultados y la satisfacción de todos los implicados: desde el usuario final del producto hasta el propio desarrollador. En un estudio de 2008 realizado en EEUU se destaca que la adopción de métodos ágiles había representado una mejora para el 60% de las empresas mientras que para el 22% había sido una gran mejora, es decir, la abrumadora mayoría mejoran.

Otro nuevo cambio de paradigma, el de la Internet del Futuro, es una revolución que está cambiando los modelos de muchas industrias. Los nuevos líderes de Internet, como Google, Facebook, etc. tienen un fuerte componente tecnológico y se distinguen por ser muy ágiles en el desarrollo de las iniciativas. Porque, en Internet, el posicionarse es algo crítico para el futuro del desarrollo de los proyectos empresariales, como han supuesto ejemplos tan conocidos como YouTube. España no sólo necesita un fuerte sector de TI, sino también un cambio de cultura a la hora de gestionar los proyectos. Necesitamos adoptar modelos de gestión que nos permitan adaptarnos a este entorno de incertidumbre. Modelos dirigidos por valor y donde el estado de “beta” (producto no acabado con el que se busca el “feedback” temprano de los usuarios) sea compatible con un trabajo profesional, donde haya un punto de encuentro entre la ingeniería y la necesidad de adaptarse de manera continua a un entorno en constante evolución. Esto permitirá a España posicionarse como una potencia en el desarrollo de software, pero lo más importante, como uno de los países con equipos de TI capaces de aportar el valor añadido necesario para abordar los retos del futuro.

Pero conseguir estas ventajas tiene un coste. No es simplemente cambiar unos procesos por otros, sino un cambio de cultura profundo en individuos y organizaciones. Esto toma tiempo, como cualquier aprendizaje. Por eso debemos tomar acciones YA; porque, como hemos explicado antes, está demostrado que el cambio de paradigma es una ventaja competitiva importante y debemos buscar este impulso para crear innovación en nuestro sector de las TI en España.

El agilismo fuera de España

Hoy día, las metodologías ágiles se han impuesto como una realidad incontestable en los países punteros en el desarrollo de software (EEUU y su área de influencia, países del norte de Europa y potencias emergentes como India o China). Ejemplo de esto son empresas tan conocidas como Google, Yahoo! o Nokia. El agilismo es una realidad incontestable y en muchos casos un requisito para empresas y trabajadores españoles que quieren competir fuera de España.

Es evidente que nunca podremos competir con India o China en precio: tenemos que tratar de ser innovadores y entregar productos de calidad. Éste debe ser nuestro objetivo.

Hay muchísima literatura bien contrastada con realidad de empresas con éxito implantando métodos ágiles por todo el mundo y multitud de consultoras ayudando en la difícil tarea de implantar estos cambios, pero además también hay comunidades internacionales alrededor de estos temas. El agilismo a nivel internacional está representado por la Agile Alliance, con más de 5000 miembros repartidos por todo el mundo y organizadora de conferencias internacionales de gran prestigio. También cabe mencionar a la Scrum Alliance, que expide las certificaciones profesionales en torno a Scrum más reconocidas a nivel internacional. Y por último, nombrar a la comunidad Ágiles, nacida en Argentina pero con vocación latinoamericana. De hecho, Ágiles va ya por la 3ª conferencia internacional que organizan en 2010 en Perú, lo cuál, de alguna manera, indica un grado de madurez más elevado que el que existe en España actualmente, que apenas vamos por la primera.

Hay otras iniciativas menos relevantes a nivel internacional, pero que poco a poco se están haciendo su hueco, como ScrumManager, fundada en España por Juan Palacio, y que persigue la certificación profesional en Scrum en un marco más abierto que el de la Scrum Alliance.

Incluso organizaciones muy alejadas del agilismo, hasta no hace mucho vistas como antagónicas, como son PMI (certificadores del Project Manager Professional) o SEI (evaluadores del estándar CMMI) ya están incorporando mucho del cuerpo de conocimiento ágil al suyo propio. De alguna manera, estas organizaciones están certificando que hay mucho en el agilismo que merece la pena ser absorbido para sus propios cuerpos de conocimiento.

¿Agilismo en España?

En España, desgraciadamente, el agilismo es muy poco conocido por los profesionales, empresas e incluso en las universidades. Hay muy pocos ejemplos de empresas relevantes en el sector y hay muy pocos estudios y proyectos de investigación al respecto, lo cuál nos está llevando a un cierto analfabetismo en el sector. En poco tiempo, nuestros profesionales y empresas no serán competitivos ni podrán siquiera colaborar con profesionales y empresas extranjeras porque no nos habremos adaptado a estas nuevas formas de trabajar. Mientras otros crean equipos capaces de responder al cliente con incrementos de valor frecuentes, en España seguimos dividiendo los equipos según sus funciones, sin una visión global del proyecto.

Como ejemplo de empresa de relevancia que ha apostado por el agilismo en España podemos nombrar a Telefónica I+D. Hay una interesante sesión en la Conferencia Agile-Spain 2010 sobre cómo han ido integrando prácticas ágiles en Telefónica I+D. Sabemos de experiencias muy aisladas dentro de la administración pública (otra interesante sesión sobre esto en la CAS2010) y de grandes corporaciones como Indra, por ejemplo, pero hoy por hoy no es algo generalizado ni mucho menos. Sin embargo, son las pequeñas startups en Internet las que están apostando decididamente por el agilismo porque son conscientes de que es un valor diferencial que les puede distinguir de su competencia al permitirles, entre otras cosas, reducir el “time to market” (el tiempo que pasa desde que conciben una nueva idea o detectan una necesidad hasta que la pueden poner a disposición de sus clientes) y aceleran el retorno de la inversión, lo cuál es vital en este tipo de emprendimientos, especialmente en el contexto financiero actual, donde el acceso a los créditos está muy difícil.

Me queda la última parte donde explico cómo puede el agilismo impulsar un cambio en el modelo productivo. Como siempre, espero vuestros comentarios.

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El agilismo como motor de cambio del modelo productivo en España (I)

Suena un poco pedante el título, especialmente si se piensa que se trata de la contribución que me acaban de rechazar en la Conferencia Agile-Spain 2010, la primera conferencia 100% agilista que se celebra en España. Lo cierto, y aunque suene a excusa barata, es que no había pulido lo suficiente el entregable. Vaya en mi descargo que había entendido que se entregaba un primera versión y que, si era aceptada, entonces debía pulirla. Bien, no hay mal que por bien no venga, y ahora tengo material para varias entregas. Espero que, si aún queda alguien por ahí leyendo este blog, me ayudéis a completarlo con vuestros comentarios. Aunque nunca lo vaya a presentar a ningún sitio, quien sabe, quizás algún político navegando por la blogosfera se tope con este artículo y le dé por poner algo en su programa electoral.

Actualización: Ya está disponible la segunda parte. Y también la tercera (y última).

El agilismo como motor de cambio del modelo productivo en España

Introducción

El sector del desarrollo de software es una pieza fundamental en la productividad de cualquier país moderno. Hacer buen software puede ser la diferencia entre ser capaz de hacer realidad un proyecto empresarial, innovador o no. Pero no sólo eso. El software es actualmente una pieza básica en las organizaciones. Sin él, simplemente, las cosas no funcionan. No sólo porque haya actividades que no se puedan realizar, o porque el coste de realizarlas manualmente sea muy elevado, sino porque no se pueden tomar decisiones convenientemente informadas. Y eso, hoy día, es fundamental para el éxito empresarial. Por tanto, estamos hablando de un sector que debería jugar un papel preponderante en el tan citado cambio del modelo productivo, que estos vientos de crisis ponen en boca de todos. Este artículo trata de explicar cómo la adopción de métodos y prácticas ágiles está haciendo que empresas en todo el mundo desarrollen software mejor, más rápido y más barato, es decir, que sean más competitivas. Pero además, también les está permitiendo ayudar a hacer realidad e incluso potenciar las ideas innovadoras que surgen en otros sectores. ¿Queremos esto para nuestro país? Quizás debieramos seguir leyendo…

Es necesario un cambio del modelo productivo

Un reciente informe que el Grupo de Reflexión presidido por Felipe González, ex-presidente del Gobierno de España, ha elaborado para el Consejo Europeo explica que la UE en su conjunto está ante un dilema: reformarse o decaer.

Este mismo informe dice:

Las industrias y servicios basados en el conocimiento y creativos se han extendido significativamente durante las dos últimas décadas, convirtiéndose en los pilares centrales del empleo y del dinamismo económico en Europa. Los tiempos en que la ventaja competitiva de la UE se medía en costes salariales hace mucho que han quedado atrás. Hoy día la inteligencia, la innovación y la creatividad han pasado a ser los criterios de referencia. Son el seguro de la prosperidad futura de Europa. Vivimos en un mundo que demanda no sólo productos y mercados de alto valor, sino también, cada vez más, capacidades de alto valor.

Por tanto, parece fácil concluir que es necesario reformar nuestro modelo productivo y enfocarlo hacia sectores capaces de ofrecer valor añadido. Uno de estos sectores, como ya hemos citado más arriba, es el sector de las TI (Tecnologías de la Información) y del desarrollo de software en particular.

Estado de la economía española

En la crisis de la economía española parece que todos los analistas coinciden en que una fatídica concurrencia de circunstancias nos están haciendo pasarlo peor que otros, a pesar de la solidez de nuestro sistema financiero. Además de la crisis financiera mundial, parece ser que las familias españolas estaban asumiendo un elevadísimo endeudamiento: vivíamos por encima de nuestras posibilidades. Esto provocó, entre otras cosas que el ahorro privado fuera escaso y que, por tanto, no hayamos podido usarlo para hacer más fácil el paso por la crisis. Por otro lado, la elevada dependencia del sector de la construcción y sus derivados, entre otras cosas provocó una desincentivación de la educación frente a los ingresos rápidos que los jóvenes podían obtener en el sector de la construcción, lo que ahora les lleva a tener dificultades serias para acceder al mercado laboral. No digamos si hablamos de sectores que requieren una alta cualificación.

Todo esto nos lleva al desolador resumen: no somos competitivos. Y si no hacemos algo YA no lo seremos durante mucho tiempo.

Cómo salir de la crisis

A corto plazo parece que sólo hay dos caminos posibles:

  • aumentar la productividad
  • bajar los costes de producción

Los primeros pasan por ser más eficaces, mientras que los segundos parece que sólo pasan por reformas laborales que permitan abaratar las horas de trabajo.

El agilismo puede ayudar en los dos aspectos. Lo veremos más adelante, pero antes veamos, para aquel lector que no lo conozca, qué es el agilismo.

Aquí es donde lo dejamos para pensar un poco y dejar hueco para la siguiente entrega, donde haré un repaso del “estado del arte” del agilismo en España y fuera de España. Aportaré datos (cosa que no hice para la Conferencia) y trataré de demostrar con ellos que el sector del desarrollo del software en España puede ejercer un factor multiplicador sobre la economía.

Seguramente dejaré para una tercera entrega la verdadera tesis de esta contribución: cómo creo yo que podemos forzar un cambio estructural en la economía española desde el sector del desarrollo del software y, en particular, desde las pequeñas y medianas empresas que desarrollan software. De momento, espero vuestros comentarios, escritos o en persona durante la Conferencia Agile-Spain, a la que asistiré porque, entre otras cosas, haré un nuevo CodingDojo con Xavi Gost y todos los que os apuntéis.

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Agile Spain en red.es

La semana pasada estuvimos Ángel Medinilla, Agustín Yagüe y un servidor representando a Agile Spain en una reunión con red.es. Nos recibieron Marta Ferrero (Subdirectora Adjunta de Relaciones Externas) y Borja Manso (Responsable de Gabinete de Dirección General). Para el que no sepa qué es red.es le diré que, entre otras cosas, es un ente público dependiente del Ministerio de Industria que se encarga de promover la Sociedad de la Información en España. Dicho así suena un poco rimbombante, pero realmente es que lo es. Se encargan de promover el DNI-e, el TDT, el SIMO, el FICOD y otro montón de iniciativas cuyo nexo común es la utilización del las TIC para mejorar (a veces complicar) la vida de las personas.

Cómo llegamos a hablar con red.es es verdaderamente curioso. A la vuelta de las vacaciones estuve desayunando con Abel Muiño, que me comentó que hablara con gente de Iniciador, que siempre tenían buenas ideas. Me puso en contacto con María Encinar, de Iniciador Galicia. Y chateando con ella a las tantas de la madrugada me dijo que tuiteara a Sebastián Muriel (el mismísimo Director General de red.es y una verdadera fuerza de la naturaleza). ¡Venga ya! Pues sí, le tuiteé y le envié un correo. Y al día siguiente ya se estaba moviendo todo. ¡Increíble!

Así que los tres nos plantamos en el edificio Bronce de Madrid. Teníamos preparada una presentación con 9 diapositivas que me costó preparar toda la noche, pero al final Ángel Medinilla no la usó. El portátil se quedó toda la reunión encima de la mesa sin abrir. Mejor. Ángel estuvo fantástico. Modestia aparte, creo que todos estuvimos bastante bien. El ambiente era más propicio para una charla que para un powerpoint. Marta es una persona muy accesible, que desde el principio demostró mucho interés por lo que habíamos ido a contarle.

Decidimos que fuera Ángel quien liderara la exposición porque es quien más “vis comercial” tiene de los tres. Nuestro discurso estaba consensuado, pero pensamos potenciarlo con sus tablas por “los escenarios de todo el mundo”.

¿Por qué fuimos 3? Porque queríamos escenificar el hecho de que Agile Spain aglutina a tres colectivos muy importantes en nuestro sector:

  • los profesionales
  • las empresas
  • la Universidad

Ángel explicó muy bien cómo el agilismo es algo que está siendo adoptado fuera de España, que representa una ventaja competitiva frente al resto y que red.es nos podía ayudar (por su relación con las Administraciones Públicas) a conseguir que éstas lo fueran adoptando también (dada la influencia que tienen en el sector en España).

Entre todos les explicamos cómo Agile Spain, desde sus distintas perspectivas, está trabajando en esta difusión. Ángel explicó que hay muchas pequeñas empresas interesadas en mejorar su productividad y la satisfacción de sus clientes. También habló del Plan Avanza y otras iniciativas ministeriales en las que
podríamos encajar algunas de nuestras iniciativas y que Agile Spain
puede ayudar a que iniciativas de red.es lleguen a las empresas
españolas. Agustín, por su parte, explicó cómo desde la Universidad se puede contribuir a capacitar a los futuros profesionales y dar fundamento a las organizaciones que quieran adoptar estas metodologías. Además, explicó la posibilidad de crear una red de excelencia (que podemos articular en base
a los grupos locales, apoyándolos, dinamizándolos) y de las conexiones
con otros países. Finalmente, yo expliqué que nuestra comunidad surge principalmente desde abajo, desde los profesionales (programadores, jefes de proyecto,…) que, insatisfechos con la manera de trabajar, estamos dando un paso adelante para cambiar las cosas

Puestos en esto, le pedimos a red.es que nos apoyara institucionalmente dando sobre todo respaldo frente a las administraciones púbicas por la influencia que tienen en nuestro sector. Ángel insistió en que no podemos perder “el tren del agilismo” ya que en otros países están consiguiendo aumentar su competitividad gracias a ello y es algo a lo que podemos y debemos aspirar.

Por último, les explicamos los eventos que estamos organizando, les hablamos de los grupos locales y de los planes de futuro que tenemos: potenciar los grupos locales para crear una comunidad real, organizar un evento en un formato más formal aproximadamente en primavera y, si conseguimos que nos nominen, organizar un evento a nivel internacional (quizás una XP).

Marta nos explicó que estaba muy interesada, que contáramos con red.es para el presupuesto que viene (el de 2009 ya está cerrado y para el Agile Open no puede hacer nada) y que le enviaramos más detalles porque quería escalar esto hacia arriba para explicarlo y nos emplazó para futuras ocasiones donde podamos hacer un brainstorming y encontrar maneras de concretar la colaboración tanto de red.es con Agile Spain como de Agile Spain con red.es. Nos dijo que seguramente enviarían a alguien (por supuesto que ampliaremos el aforo, porque donde comen 2 comen 3). ¡Qué pelota! ¿Verdad?

Resumen

Creo que todos salimos MUY satisfechos de la reunión. Sabíamos que no ibamos a obtener nada concreto porque era una primera toma de contacto, pero nos trajimos una muy buena impresión de red.es y el firme compromiso de buscar maneras concretas de colaborar conjuntamente. ¡Y pensar que hace un año esto de Agile Spain estaba más muerto que vivo!

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Memoria histórica en Internet

Como miembro de la diáspora onubense, me he alegrado mucho al ver un pequeño reportaje en CNN+ sobre la iniciativa de la Diputación de Huelva gracias a la que se han digitalizado miles de documentos relacionados con los muchísimos consejos de guerra …

Colateralmente estoy muy de acuerdo con uno de los entrevistados que decía:

“El futuro de los archivos no está ni en Salamanca ni en Cataluña, sino en Internet”.


Por cierto, ¿es exportable esta innovación? Sospecho que puede haber otros países que, desgraciadamente, han sufrido atropellos similares y que pudieran estar interesados en hacer llegar toda esta información a los familiares de los fallecidos.

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Playas de silicio


Esta reflexión me vino a la cabeza cuando estuve en Tenerife hace un par de semanas dando una charla. Allí coincidí entre otros muchos con un holandés que había decidido mudar su residencia y su trabajo a Tenerife simplemente porque el clima era estupendo. (Al menos eso me dijo).

Podéis decir que estoy equivocado, pero creo firmemente que en España no sabemos desarrollar software (¡ojo! ¡me incluyo!). Lógicamente es una generalización y, por tanto, injusta con algunos, pero no estoy hablando de casos particulares sino de “los grandes números”. Pero el mundo es muy grande y estoy seguro de que hay muchos buenos y expertos profesionales que preferirían trabajar en Canarias antes que en Groenlandia :) si la infraestructura tecnológica fuera similar. El caso de este holandés que os comentaba antes es un buen ejemplo. Y creo que es interesante esta fórmula de invertir en crear condiciones para atraer talento, experiencia, inversores a las zonas que tradicionalmente exportan “sol y playa”. Estas zonas turísticas ya tienen mucha infraestructura que se podría adaptar fácilmente a dar servicio a pequeñas empresas tecnológicas y además tienen una imagen de marca muy atractiva y cultivada a lo largo de años: sólo tendrían que “matizar” su mensaje e, insisto, crear las condiciones necesarias para que los programadores, consultores, diseñadores, etc del norte de Europa y otras zonas del mundo donde tienen mucho menos sol que en España.

Muchos hablan de un cambio del modelo productivo, pues quizás deberíamos ir pensando en fórmulas algo más elaboradas que la mano de obra barata. ¿Alguien se anima?

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Hormigas en los garajes


Aprovecho para disculparme por no poder ir a la tercera Desconferencia de Ecosistemas Software, pero realmente lo que quiero es responder a Manuel Recena por su artículo “Exprimidores de carne”.

La encuesta de población activa (EPA) está en 4.010.700 personas desocupadas (más o menos) en su última “foto fija” del primer trimestre. A pesar de que es del primer trimestre, la tendencia sigue siendo ascendente (muy ascendente) y la tendencia del paro registrado tampoco es para tirar cohetes, a pesar de todos los planes y actuaciones de los diferentes gobiernos (nacional, autonómicos, provinciales y locales). Y artículos como el de Manu no son más que un reflejo de la opinión de muchos que, aparentemente, sólo podemos ver cómo la situación empeora sin poder hacer nada para remediarlo. Y lo peor está por venir… o eso dicen.

Yo no puedo coincidir con esta visión. Quizás tengo la ventaja de no estar viviendo “el día a día” desde dentro de ninguna empresa. Quizás es porque en este año sabático he podido desprenderme de muchos prejuicios (aunque quizás haya adquirido alguno nuevo, je, je). Pero estoy plenamente convencido de que aquí, en España en particular, aunque probablemente podamos generalizarlo al resto del planeta, los que realmente tienen un problema y están muertos de miedo son los que pretenden seguir haciendo lo mismo que han estado haciendo durante los últimos años. Pero el mundo ha cambiado y la desaparición de todos esos recursos financieros ficticios, que hacían que muchos vivieran en una prosperidad inapropiada, está poniendo a cada uno en su sitio.

Hasta ahora hemos vivido un verano donde las cigarras han vivido muy bien, e incluso se reían de las hormigas… pero el tiempo de las hormigas ha llegado. Es el momento de que demostremos que las pequeñas y medianas empresas de este país no necesitan a las administraciones públicas ni a las grandes corporaciones para sobrevivir a base de subvenciones ni subcontratas. Claro que eso significa que todos (TODOS) tenemos que revisar y, como dice mi amigo Joaquín, “poner en crisis” todos los procesos, objetivos, procedimientos, organizaciones, planes, dependencias, formaciones… Seguir pensando que los que nos han metido en el agujero son los que nos van a sacar es poco menos que un pelín inocente.

No creo que los directivos de las grandes organizaciones, dueños de los grandes presupuestos, estén dispuestos a cambiar el “status quo” existente durante tanto tiempo. ¿Pero a quién le importa si cambia o no el “status quo”? A los que dependen de esos presupuestos: empleados y funcionarios, subcontratados, subvencionados y directivos y mandos intermedios. De entre todos estos grupos, sólo los últimos tienen cierta capacidad para cambiar las cosas, pero estoy casi seguro de que ninguno estará dispuesto a tomar decisiones que le dejen “con el culo al aire”. Nunca lo han hecho y ahora mucho menos. El resto, me temo que están (estamos) a merced de las decisiones de estos, con lo cuál sus opciones están muy limitadas.

En cambio, la mayor parte del PIB no tiene que ver con estas grandes organizaciones, sino con las pymes, micropymes y otras modalidades de trabajador autónomo. Las necesidades de los ciudadanos, las verdaderas necesidades, tienen mucho más que ver con éstos que no con las que nos explican las grandes organizaciones. La verdadera economía, la de verdad, la que se puede tocar y viene de las verdaderas necesidades, es la formada por este tejido menos “glamuroso” pero más pegado a las personas.

¿Y qué tiene toda esta arenga política que ver con el agilismo? Pues mucho. Porque ser agilista representa un cambio de actitud, un cambio de valores, y sobre todo un cambio de mentalidad. La economía real necesita que aceptemos que las reglas del juego han cambiado y que, por tanto, tenemos que buscar nuevas fórmulas para seguir jugando. Y las diferentes metodologías ágiles, que se centran en el cliente y en darle valor al mismo, que aceptan el cambio en las necesidades del cliente como una realidad y no se parapetan detrás de burocracias ni contratos, éstas metodologías son las que podemos emplear para darle “la vuelta a la tortilla”. Y no necesitamos que las grandes consultoras (Capgemini, Indra, IBM, Everis, etc) sean las que lideren el cambio. Porque ellos y sus clientes están en el grupo de los que no quieren que nada cambie. Por tanto, es el momento de dejar de esperar que nos subcontraten y ofrecer nuestros servicios a los verdaderos líderes de la economía en nuestro país: las pymes, las micropymes y los autoempleados.

Bueno, puede que no esté en lo cierto. Puede que me equivoque. Pero, ¿qué sentido tiene “seguir talando árboles sin descanso en vez de detenerse un momento a afilar el hacha”? Es el momento de dejar de quejarse en la máquina de café, abrir el garaje y llenarlo de hormigas. Me refiero a que todos aquellos que estáis descontentos con cómo os tratan en vuestra empresa podéis (incluso si me aprietas, debéis) poneros en movimiento y hacer como los americanos en sus garajes. Buscaos un lugar donde empezar modestamente con vuestra idea. No es necesario (en todos los casos) que abandonéis vuestro actual empleo. Pero es importante que seáis capaces de desprenderos de ese miedo al futuro y dar la oportunidad a la INNOVACIÓN (no con minúsculas, sino con mayúsculas). Si esperáis a que esa idea brillante sea financiada por un banco o por una administración pública, lo lleváis claro, pero no es necesario: estrujáos la mollera, leed cómo lo hicieron otros que también empezaron en un garaje y veréis que es posible.

Quizás algún día nos veamos en algún garaje, quién sabe… :-)

P.S.
La foto es un homenaje a aquellos que empezaron en un garaje… pulsad en la foto y veréis a quién me refiero, porque creo que algo de éxito tuvieron. :-)

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Productividad vs agilismo

Estaba escribiendo una respuesta en la lista de Agile Spain a mi compañero Leo, y me he ido liando, liando… y al final me ha salido un alegato contra la falta de productividad. Y como queda un poco “off-topic” he decidido sacarlo al blog.

Pues bien, el caso es que el próximo día 3 de Junio, Ángel Medinilla dará una charla sobre Contratos ágiles subtitulada muy acertadamente “Vendiendo Scrum a tus clientes”. Lo que pasa es, y esa era la razón por la que comencé a responder a Leo, que creo que Ángel puede encontrarse con preguntas chungas del tipo “en España eso no se puede hacer”, “no veas cómo son mis clientes” y similares. No hace mucho unos amigos me dijeron justamente esto. Y lo peor de todo es que yo al menos no tengo argumentos suficientes para rebatirles.

Ayer estuve charlando con Xavi Albaladejo también sobre esto mismo y creo que ahora estoy mejor “armado”, puesto que puedo explicar que es posible plantear dos relaciones comerciales con los clientes: una basada en el clásico “fixed price and time” (precio y fecha cerrados) y otra basada en el contrato ágil, es decir, “time and materials” (horas x hombre cerrados) con alguna matización. A este último hay que conseguir quitarle ese “tufillo a charcutería prestación de servicios sin valor añadido” que algunos le encuentran porque no se lo explicamos bien, pero creo que esto es un problema menor.

Pero yo soy un “creyente” y sospecho que la lucha por convencer a los “no creyentes” puede ser muy dura cuando lleguemos a los argumentos fatalistas de “en España eso no se puede hacer”. Sobre todo porque muchos se escudan en ese fatalismo para no afrontar la realidad de su falta de productividad. Yo opino que el mayor problema que tenemos en nuestro sector no es que los clientes no nos quieran comprar proyectos ágiles (que no digo que no sea difícil) sino que no tenemos equipos productivos y capaces de adoptar una cultura ágil, donde todos debemos ser responsables y buscar la excelencia. Tengo la extraña sensación de que muchos equipos de desarrollo no son conscientes de que (hagan agilismo o no) no trabajan para su jefe (el que les paga las nóminas) sino para sus clientes (los que pagan las facturas y que sólo lo hacen de manera continuada si quedan satisfechos). Vale, también los continúan por razones “extra-comerciales”: sólo tengo 3 proveedores y este contrato le toca a fulanito -aunque siempre me entrega los proyectos tarde y con una calidad demencial-, o la fase X del proyecto ha sido una porquería, pero no me queda más remedio que dar la fase X+1 a los mismos porque ningún otro podría entender lo que hay hecho… Pero estas razones son muy tristes, ¿verdad?

Lo siento si alguien se molesta, pero sinceramente es lo que pienso. ¡Ah! Y no me vale que me digan que en el extranjero es igual que en España. A mi lo que me importa es que la productividad en España viene descendiendo de manera continuada desde el año 1995 y que parecemos estar cómodos con ello. La noticia es de 2006 pero no creo que hayamos mejorado significativamente desde entonces. Además, hay otros artículos más recientes (todos pre-crisis) que argumentan con más datos esto que digo.

Claro, si nuestros equipos son poco productivos porque el proceso de desarrollo es mejorable, la respuesta es fácil: mejora el proceso de desarrollo y aumentarás la productividad. Pero qué pasa si el problema es de actitud. Si cuando pides que de iteración a iteración mejoren la productividad y desde el becario hasta el jefe de proyecto, pasando por todos los seniors, ninguno asume su responsabilidad y trata de hacer mejor su trabajo y el de su equipo. He dicho mejor, no bien. Y lo digo sobre todo porque, como yo lo veo, esto del agilismo va de ir mejorando de manera continuada. Y aportar valor al cliente, no a tu jefe, sino al cliente.

Toda esta reflexión “en voz alta” me ha recordado lo que decía Ken Schwaber (uno de los autores de Scrum) pero entonces llegamos a otro tema peliagudo: la meritocracia (léase “¿son capaces nuestros gerentes de despedir a los vagos y a los inútiles?”). Glub, mejor no sigo. :-)

Bueno, Ángel, prepárate para la charla del día 3, porque si nadie te pregunta esto ya te lo preguntaré yo. (Si no me pierdo otra vez para llegar, claro)  :-D

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Gestionar proyectos

Hoy he terminado el curso de Scrum que imparte Angel Medinilla y que tuve que dejar a medias en octubre porque me pilló el nacimiento de mi segundo querubín.

Vale que yo iba bastante motivado, pero en la retrospectiva que ha planteado Ángel al final del curso mis compañeros lo han calificado como “completo” y “ameno”. Lo cierto es que no puede ser de otra manera. Ameno porque hemos jugado a pasarnos pelotas a ritmo de Jamiroquai o hemos visto videos como éste. Y completo porque no sólo hemos aprendido cómo se hace Scrum sino también sus principios y por qué es rentable para una empresa implantar esta metodología de gestión de proyectos.

Y además de todo esto, que es el objetivo estricto del curso, Ángel habla de muchas otras cosas y comparte su experiencia con los asistentes. Y favorece también que este intercambio de experiencias sea recíproco, con lo que todos nos enriquecemos muchísimo.

Pero yo no quería escribir para hacerle una cuña publicitaria (gratuita) a Ángel (bueno, quizás se la cobre más adelante… ya se me ocurrirá algo… je, je). Yo en realidad quería explicar que este curso de Scrum es también un curso de gestión de proyectos encubierto y, para qué engañarnos, es muy necesario formar a nuestros jefes de proyectos y líderes técnicos en lo que significa gestionar un proyecto y su relación con la rentabilidad si realmente queremos que nuestro sector sea competitivo (especialmente en estos tiempos de crisis y “cambios de modelos productivos”).

Ojalá hubiera muchas empresas en España que se dieran cuenta de que sólo es posible mejorar nuestra competitividad mediante incrementos significativos de nuestra productividad y que, como bien se ve en uno de los ejercicios que hemos hecho hoy con Ángel, no es posible producir incrementos significativos de la productividad simplemente confiando en que con el paso del tiempo tenemos más experiencia o en que “vamos a echarle más ganas”. Esperar que algo cambie sin hacer nada diferente es la definición de locura según Einstein.

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