Cuando una amiga se va

Echando la vista atrás, la primera referencia a que hice en este blog es la visita que hicimos juntos al TEDxZgz sobre la Felicidad. Qué bonita coincidencia.

Esta entrada va dedicada a ella porque aquella trabajadora social que conocí (por casualidad o no, quién sabe) durante un empleo temporal en el Ayuntamiento de Alcobendas, allá por 2010, se va el lunes a Méjico para participar en una de las mayores transformaciones digitales de Latinoamérica. Pero no se va como quien le ha tocado la lotería; Maica es la mejor profesional con la que he trabajado y una gran maestra para mí, en lo profesional y en lo personal. Creo que nunca podré agradecerle todo lo que me ha enseñado y, especialmente, todo lo que me ha soportado durante estos años.

Me siento muy orgulloso de esta Maica de 2016, que ya tiene muy poco de aquella entrañable antropóloga a la que no sabía bien cómo presentar en nuestros primeros trabajos juntos (recuerdo que una vez dije “Ésta es Maica y… lee las mentes”, lo cuál resultó ser cierto) o la que me miraba buscando aprobación mientras explicaba Scrum en público por primera vez… La Maica de 2016 ha superado con creces cualquier expectativa que pudiera yo tener mientras explorábamos juntos la terra incognita de aquellos primeros proyectos: el openspace de Los Raros, La casa en la montaña, Hay Caracoles, Save InformaticOS y finalmente reeeLab.

2015 fue un año especialmente difícil para ambos porque yo decidí separar nuestras trayectorias. Reconozco que no cuidé nuestra amistad en aquella época y éso dejó algunas marcas. Para colmo, siempre he vivido sus triunfos un poco como propios. Sé que nada de esto me deja en un buen lugar, pero me parece de justicia publicarlo porque ayuda a entender que Maica no lo ha tenido especialmente fácil para hacerse un hueco como outsider en un mundo de consultores, programadores, etc., tan alejado de su profesión inicial.

Por todo ello, creo que no hay nadie en este universo que se haya alegrado más que yo cuando, finalmente, Maica se unió a la transformación digital de BBVA en Madrid. Es enorme el mérito de este logro y conozco de primera mano el monumental esfuerzo y tenacidad que ha representado para ella. Afortunadamente, mi ego ya no puede crecer más a costa de sus éxitos pues desde hace tiempo yo no tengo ni la más remota influencia en ellos. Este nuevo paso en la trayectoria profesional de Maica es el resultado de un gran trabajo, reconocido por sus clientes.

Así que, amiga, no te deseo suerte, porque no la necesitarás. Te bastas y te sobras para dejar huella por donde quiera que pases y en todos aquellos que tengan la inmensa suerte de coincidir contigo. Sólo espero que si algún día llegas cansada a casa y dudando de ti misma, porque tú y yo sabemos lo a menudo que esto pasa en nuestro trabajo, recuerdes que tienes este artículo aquí esperando a que lo vuelvas a leer como tributo a la inmensa admiración que tengo por ti.

Aunque no todo es bonito en una despedida. Con cada adiós se va un poco de mí. Con este adiós, sin embargo, se va un mucho de mí y el hueco que queda vacío desea que ese adiós sea un hasta luego (aunque ya sabes que estoy convencidísimo de que ésta será la primera escala de una nueva etapa y que tardaremos mucho en volver a verte los rizos por aquí). Espero que te guste esta versión de Ella Fitzgerald. :-*

LA FOTO: Me parece que el personaje de Amelia Earhart es bastante adecuado para el artículo de hoy. Que tengas un buen vuelo, amiga.