No soy un recurso

Inspirado por el hashtag #WorldNoResourceDay

Seguro que has oído más de una vez expresiones del tipo “Este proyecto necesita más recursos” o “Busco 2 recursos que sepan programar en Java”. Incluso es posible que, como yo, las hayas pronunciado alguna vez.

Llamar “Recurso” a las personas nos termina llevando a tratarlas como tales, es decir, dejamos de tratarnos como personas. Así, no nos importa sustituir a una por otra, igual que hacemos cuando se gasta el cartucho de tinta de la impresora. O también suponemos que podemos acabar el trabajo en la mitad del tiempo si ponemos el doble de gente… aunque sepamos desde hace mucho que “9 mujeres no hacen un bebé en 1 mes”.

Decía Wittgenstein que “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo” y éste es un claro ejemplo de ello. Al usar el término “Recurso” para referirnos a nuestros compañeros, nos olvidamos de que estos son personas. Las personas no sólo tenemos necesidades básicas (como comer o ir al baño), también tenemos sentimientos, miedos, aspiraciones… Y podemos hacer mucho más que seguir un procedimiento o cometer errores: podemos ser creativos, imaginar, soñar…

Una organización capaz de empatizar con los clientes o de adaptarse a los cambios del mercado requiere de las cualidades de las personas. “Recursos Humanos” es una triste simplificación del lenguaje que empleamos para describir nuestras organizaciones. Como consecuencia también simplificamos la manera en la que entendemos nuestra vida en ellas y lo que podemos esperar unos de otros. ¿Qué tal volver a hablar de “Personal”?

  • Totalmente de acuerdo y además hasta absurdo cuando en una organización hay 4 gatos y 3 son recursos ¿no dan las neuronas para ponernos nombres o es que no interesa más que llamarnos recursos para poder deshacerte de los “recursos” cuando ya no interesa? Hay parte de lo segundo, no interesa para que no se sientan culpables el día que los recursos ya no son necesarios.