Mi reflexión sobre #CAS2012

Normalmente soy de los últimos en escribir mi resumen sobre los eventos agilistas en los que participo; en parte porque me gusta reflexionar mucho sobre lo que quiero contar y en parte porque me gusta conocer la opinión de los demás para así enriquecer mi aportación y no añadir comentarios redundantes. Este año se me está pasando el arroz para hablar de la Conferencia Agile-Spain 2012. Ahí voy.

Este año he sido parte de la organización de la Conferencia que oganiza la asociación Agile-Spain anualmente desde 2010. La verdad es que no estaba en mis planes pero es lo que tiene decir en un momento dado (al final del post) que este año organizas tú. Al final me encontré metido en el fregao, realmente más preocupado por mi supervivencia mes a mes que por todo lo demás, pero no pudiendo quitarme de en medio. El caso es que debo pedir disculpas públicamente a todos mis compañeros porque hice mucho menos de lo que mucha gente parece creer y agradecer a todos la implicación que tuvieron con el proyecto. Salió genial gracias a todos. Cada uno pusimos nuestro grano de arena y al final tuvimos un estupendo resultado. Seguro que mejorable, pero para eso están los amigos de Bilbao que lo superarán en 2013.

La clave de que podamos hablar de éxito no creo que fuera una en particular ni creo que tampoco se trate de detalles muy concretos.

El lema: Abrazamos el cambio

Kini dió en la tecla cuando elegimos el lema. Nos centró muchísimo en cuanto a lo que queríamos conseguir. Queríamos ser una Conferencia claramente distinta. Nuestro objetivo era no tener excusa para intentar cosas nuevas. El lema nos daba ese superpoder. Fue como un mantra que, a fuerza de repetirlo, se hizo realidad.

Así, cosas como, con la Conferencia ya empezada, incorporar la actuación de o hacer un concurso para regalar un jamón (que luego ha tenido su impacto en la tele y todo). En fin… que no nos dió miedo casi nada. 🙂

La transparencia

Nos autoimpusimos el ser lo más transparentes posible. Debo reconocer que me puse muy pesado con esto porque para mí es importante. Este principio se pudo notar en detalles como el tablón público en Trello, del cuál no tenemos estadísticas de visitas, pero que el mero hecho de su existencia nos permitía enfocarnos mejor en lo que había que hacer e incluso a veces, no siempre, pasar un poco de vergüenza en las reuniones de revisión del estado del proyecto.

Otro detalle en el que se notó esa búsqueda de la transparencia fue el proceso de selección de propuestas. Lo tratamos de hacer muy abierto en la recepción de las mismas para provocar el mayor debate posible alrededor de los contenidos que se proponían. Al principio recuerdo que estuvimos muy preocupados porque no había apenas propuestas, pero al final creo que recibimos más que para la anterior Conferencia y de muy buen nivel en general.

El espíritu de hacer las cosas bien

No sabría bien cómo definir esto. Pero todo el equipo tuvo todo el tiempo algo en común que sólo podría denominar “querer hacer las cosas bien”. Daba igual si se trataba del logo, localizar el catering, montar el programa… todos queríamos que nuestra Conferencia saliera bien y todos estuvieran satisfechos con nuestro trabajo.

Y esto no tiene nada que ver con ser agilista. Varios miembros del equipo no habían visto una historia de usuario ni de lejos y sin embargo estaban igual de comprometidos con el proyecto. Era algo que trascendía a la metodología de trabajo. Eso no quiere decir que saliera todo bien y ni siquiera que no tuvieramos nuestras diferencias. Pero todo impedimento se terminaba superando gracias, creo yo, a ese interés colectivo que nos unía a todos.

Ya tocaba: madurez de una comunidad

Lo he dicho ya varias veces a otra gente. Creo que en Cáceres se dió una coincidencia muy peculiar.

Por un lado, se trataba de la tercera Conferencia organizada por Agile-Spain, y aunque las personas éramos diferentes, algunos nos conocemos de hace tiempo, también conocemos a los organizadores de las anteriores conferencias y hemos asistido a casi todas (a todas en mi caso). Así que había oportunidad para aprender de errores anteriores. Además, también habíamos asistido a otras conferencias (yo en particular quise incorporar varios detalles que me gustaron de la UXSpain, Codemotion, AOS2012…) u organizado eventos a más pequeña escala. Organizar algo así es mucho más fácil si tienes ese puntito de madurez colectiva. Ya no se trata de una primera Conferencia donde todo se permite, ni una segunda Conferencia donde aún no sabemos perdonar los errores… en esta tercera ya podíamos pivotar sobre terreno bien asentado. Ya tocaba.

unutopia-en-cas2012

Joserra Díaz hablando de Unutopia

Por otro lado, estamos en un momento de crisis, pero somos parte de un sector que está poco afectado por la misma. De hecho, a muchos les va mejor que nunca. Pero no somos alienígenas que vivimos en nuestra burbuja y somos muy conscientes de lo que ocurre “ahí fuera”. Tengo la sensación de que los años anteriores no éramos tan conscientes como éste del tremendo poder que atesoramos: podemos hacer competitivas a las organizaciones. Ésta, al menos para mí, fue la Conferencia de las Organizaciones. Hemos hablado más que nunca de personas y de maneras de transformar a las organizaciones respetando a las personas. Varias charlas citaron el movimiento del que ya os contaré en otro artículo pendiente. Creo que la organización simplemente fue coherente con este punto de madurez de la comunidad de la que formamos parte y pusimos en práctica muchos de los principios que defendemos. Y éso, como consecuencia, hizo que los que asistieron se sintieran “en un lugar conocido”, aunque nunca hubieran estado allí. (Metafóricamente hablando, claro) 🙂

Suerte

Hombre, también hubo un poco de suerte para algunas cosas. En algunas ocasiones, las estrellas se alinearon para que ocurrieran cosas mágicas, nunca mejor dicho, como la actuación de , o que las camisetas de la organización fueran de un naranja nada discreto, o que el espacio disponible en el Complejo Cultural San Francisco resultara ser ideal para el networking… o que la presencia de pocos patrocinadores les permitió tener mucha más visibilidad. En fin, casualidades o no, había que estar ahí para recogerlas y hacerlas realidad. Ahí me vuelvo a referir a ese “espíritu de hacer las cosas bien”.

Errores

Claro que ha habido errores. Muchos ya se los hemos pasado a los organizadores de la siguiente Conferencia. Pero, aunque esté feo decirlo porque he sido parte de la organización, por mi parte los errores se van a quedar en el apartado de “para aprender y mejorar” y me quedaré con la estupenda sensación de haber participado en un proyecto que al inicio pintaba fatal, empezando con un gran retraso y varios malentendidos, con un equipo en el que prácticamente ninguno teníamos experiencia en este tipo de tinglados, con muy pocas papeletas para acabar con éxito y que, sin embargo, conseguimos que dejara una muy buena sensación en los asistentes.

Ahora sólo me queda apuntarme aquí.