#UXSP según un programador

DISCLAIMER: Escribo esto con bastante retraso pero tenía muchas ideas que necesitaba reposar y tampoco quería que se perdiera el artículo entre la marea de reacciones que se produjo durante el evento que voy a comentar.

Hace un par de fines de semana fui a Salamanca para colarme en un congreso de profesionales de la experiencia de usuario: el primer UXSP. ¿Qué se me había perdido a mi allí? Pues dudas, muchas dudas. Y sobre todo la necesidad de conocer de primera mano a esos que se ganan la vida mejorando la experiencia de los usuarios de, entre otras muchas cosas, las aplicaciones que nosotros, los programadores, desarrollamos.

Y lo conseguí, sobre todo lo segundo. Pero además me llevé un regalo inesperado. Asistí a lo que algunos, como Emma, estamos de acuerdo en clasificar como el nacimiento de una nueva comunidad. Pero eso creo que es mejor dejar que sea el tiempo el que lo demuestre (o no). Lo que sí es innegable es que hay muchos puntos de intersección entre ambas comunidades, no sólo por la parte del negocio del desarrollo de software que compartimos, sino también por la parte de profesionales que nos corresponde. Oir hablar a sobre la responsabilidad social de los diseñadores desde el puesto de trabajo no me era nada nuevo y me gustó mucho. Era como leer a UncleBob hablando de profesionalidad en su “The Clean Coder”.

Pero yo iba a Salamanca a conocer a esa gente que habla de agilismo en un mundo que me resulta extrañamente ajeno y a tratar de averiguar qué caminos hay para reducir esa enajenación entre dos mundos que parece tan obvio que deberían colaborar. La sesión de Ujué Agudo (de Biko2) me resultó especialmente relevante porque hablaba desde la experiencia. Pero 15 minutos desde el estrado y sin turno de preguntas es muy poco para mi, así que la abordé en el claustro junto al resto de los bikoderos y allí charlamos y compartimos dudas y experiencias. Me encantó cómo Ujué explicaba que ella al principio era bastante reacia a esto del agilismo pero que ahora no concibe otra manera de hacer las cosas. “Es la manera natural” – decía.

Hubo otras charlas que me gustaron y otras que no, pero me llamó mucho la atención el uso que se hacía de términos ágiles (iteraciones, incremental, daily meeting, etc) aunque en muchos casos me chirriaban por las experiencias que contaban. Especialmente resaltable fue el comentario de una de las ponentes hablando de que su equipo ágil hacía entregas cada mes y que, al final del mismo, se producía mucho estrés. Me pregunto cuándo se les olvidó buscar el ritmo sostenible. No creo que sea un defecto especialmente achacable a que su proyecto estuviera centrado en la usabilidad. Creo que es algo que llevamos tiempo viendo en el lado del desarrollo de software: aplicamos nuevas recetas de gestión de proyectos pensando que la receta por sí sola funciona. (Pero esto da para otro par de posts por lo menos)

Tuve algunos escarceos por twitter con algunos asistentes pero mi tweet de gloria fue cuando Luis Villa leyó éste desde el escenario de la mesa redonda que él moderaba el sábado:


Como consecuencia, en el backchannel tuve mis más y mis menos con y al final quedamos en comentarlo en persona en el AOS 2012, que se celebra en Zaragoza, y con unas cervecitas delante. En mi opinión, en esta parte del negocio (UX, usabilidad, diseño gráfico, diseño de interacciones, etc) hay grandes dosis de individualismo, probablemente debido a la naturaleza creativa del mismo. Este divismo también existía (ahora ya no tanto) entre los programadores. Yo he observado, y puede que esté equivocado, que a medida que crece la sensación de pertenencia a una comunidad, también aumenta la predisposición a la autocrítica y a la autoexigencia y, como consecuencia, disminuye la necesidad de justificarse o de defenderse del entorno agresivo y de la incomprensión. Lógicamente puedo estar equivocado, pero ése es el pensamiento detrás de ese tweet y quería explicarlo.

Y como resumen de todo este fin de semana me traigo la demostración de cómo el proceso de desarrollo lo manejamos aún de manera un tanto incompleta. Seguimos separando ciertas tareas y encargándoselas a especialistas, disminuyendo así la capacidad creativa y de resolución de problemas del propio equipo. Vuelvo a repetir mi “¡muerte al especialista!”. La clave me la dió y está muy bien reflejada en esta foto: un equipo multidisciplinar que construyó una aplicación web bastante apañada a ratos durante el evento. Profesionales de la UX y de la programación tenemos que encontrar la manera de participar JUNTOS en el desarrollo de las funcionalidades e incorporar a los clientes en el proceso. Las empresas que se están dando cuenta de eso están marcando distancias. No estamos en época de dejarnos adelantar.

FOTO 1: La hice desde una de las torres de la Universidad Pontificia: Scala Coeli. Son muchos escalones pero merece la pena llegar hasta allí. Un gran trabajo de restauración, sin duda.
FOTO 2: Gracias a Luis Villa por la foto, por la charla y por el concepto “silo jumper”.