Mi CAS2018

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Éste es mi resumen de la Conferencia Agile-Spain 2018 (CAS2018), pero no esperes comentarios sobre las charlas a las que asistí. En general prefiero quedarme en los pasillos y verlas luego en video.

La novena conferencia organizada por un nuevo grupo de voluntarios de Agile-Spain y me dicen que hemos asistido unas 800 personas. Igual incluso más. No puedo evitar acordarme de alguien que me dijo hace muchos años que «esto nunca será mainstream«. Lo cierto es que, aunque en cierto modo es agradable haber participado en que «esto sea mainstream«, tengo una sensación de desasosiego cuando compruebo la manera en la que hemos llegado a este estado. En mi opinión, la CAS lleva ya varios años derivando hacia una especie de feria de consultores, Agile coaches y demás actores de la industria. Unos vamos a vender y otros vamos a comprar. Es algo lícito y hasta, si me aprietas, beneficioso para el sector: sin gente comprando y vendiendo no habría negocio y, por tanto, todo se pararía. Pero ni ya es un lugar de descubrimiento, al que acudir para ponerte en contacto con otros que están iniciándose en el agilismo, ni tampoco estamos tendiendo hacia un espacio de reflexión colectiva sobre cuáles son los retos que todos juntos, clientes y consultores, estamos abordando. El mercantilismo vacío está restando protagonismo a lo que aún nos convoca a muchos: Agile.

No soy el único que tiene pensamientos similares. Mis conversaciones de pasillo en los últimos meses tienen mucho que ver con esto. Incluso , uno de los organizadores de CAS2018, se expresaba en estos términos a las pocas horas de terminar la Conferencia: «¿Qué queremos ser de mayores?». Para mí, además de advertir a los futuros organizadores de la futura CAS2019 del enorme sacrificio personal que representa, confirma que hemos «pasado a la siguiente pantalla» en el juego del agilismo en España.

Llevamos años en que, cada vez más, las keynotes y muchas presentaciones con contenidos muy trabajados no son relevantes porque se confunden entre las más de 80 exposiciones (entre charlas largas y cortas, talleres y keynotes). Es muy difícil distinguir qué ponente nos trae una reflexión (o una experiencia) que realmente nos pueda ayudar a orientarnos en un mundo tan complejo, donde la mayoría de las referencias son apenas herramientas rudimentarias que encuentran solución a problemas más o menos complicados.

Pero las consecuencias de la masificación no tienen que ver sólo con el valor de los contenidos que consumimos sino con cosas más intangibles, como la experiencia que viven los speakers (sin quienes no habría conferencia, al menos no en este formato). Escuchar a Sandro Mancuso decir «I can’t even hear myself» debido al jaleo que se había formado fuera del espacio del auditorio no tenía sólo que ver con la acústica del edificio sino con el valor que, como colectivo, le damos a lo que sucede a nuestro alrededor durante la conferencia. Y lo peor no es eso, sino que mensajes relevantes se pierden en ese murmullo…

Mi sensación es que, durante estos dos días, lo único importante para nosotros es cada uno mismo. ¿Qué saco de mi asistencia? ¿Me he mostrado suficientemente bien? ¿He obtenido una buena valoración de mi charla? ¿Han visitado mi stand mucha gente? ¿Se ha tuiteado mucho sobre mí? ¿He hecho negocio? ¿Me ha merecido la pena venir hasta Alicante? Y, ojo, que esta misma reflexión me la he hecho en las últimas conferencias, especialmente desde la CAS2015 (Madrid).

Pero no todo es negativo en una conferencia masificada. Si quieres, puedes tener conversaciones muy interesantes. Yo, por ejemplo, me apunté éstas:

Wardley maps

y los Wardley maps. Hace tiempo que llevo buscando maneras de aplicar esta técnica propuesta por . Alejandro los aplica (junto con el modelo C4) para identificar componentes de la arquitectura y la definición de la estrategia de un CTO. Tuvimos una conversación muy enriquecedora que continuó en el autobús donde empezamos a hacer el ejercicio de cómo sería aplicarlo a la organización de la Conferencia Agile-Spain. (Lo compartiré cuando tenga un MVP de este mapa. De momento son apenas unos garabatos)

Si tienes interés en esto de los Wardley maps, te dejo la charla de Alejandro en la SWC BCN 2018, que es casi calcada a la de CAS2018 y de la que soy bastante fan.

Sistemas complejos

Últimamente estoy encontrando a mucha gente conectando conceptos relacionados con los sistemas complejos. En la CAS no hemos sido menos. Por ejemplo, proponía una conexión entre el Manifiesto Agil y el modelo de Laloux, mientras que Fernando Palomo () hacía lo mismo entre el modelo de Laloux y el liderazgo tribal de Logan.

NOTA MENTAL: Seguramente debería recopilar todas estas conexiones que voy encontrando porque siento que nos están mostrando diferentes perspectivas de un mismo tema: cómo abordar las estrategias de adaptación en entornos complejos.

El futuro de Agile

Durante la cena del jueves, nos deslizó su ambiciosa propuesta al problema de conseguir organizaciones resilientes. No seré yo quien desvele los detalles, pero estoy seguro de que dará mucho que hablar. En cualquier caso, conversaciones como ésta, que se centran en problemas que no están para nada en el mainstream y muy lejos del negocio de las certificaciones, creo que deben ser tenidas en cuenta si realmente creemos que aún queda mucho por hacer para tener organizaciones humanas, capaces de aportar valor a todo su ecosistema y de manera sostenible.

Un regalo

También durante la cena recibí un regalo: el ejemplar del libro «Lidera el Cambio Exponencial» que su autor () tenía en su propia estantería. Con Erich he adquirido un compromiso personal de leerme su libro. Asistí hace tiempo a un evento donde explicaba su propuesta de Enterprise Social Systems y me resulta absolutamente atractiva. Pronto tendré tiempo libre (SPOILER: tras un año, termino mi colaboración en BBVA) y prometo dedicarle toda mi atención y publicar un resumen por aquí.

Las cenas

Precisamente durante las cenas me vinieron a la cabeza dos ideas que me gustaría desarrollar:

  • Qué bien estaría que todos los asistentes fuéramos ponentes.
  • Me da rabia que la masificación haga que no podamos sentarnos alrededor de la hoguera (como una tribu).

Las cenas son espacios de conversación muy ricos aunque la masificación haga que los asistentes se tengan que repartir por diferentes lugares. Por un lado, la cena de ponentes, que deja fuera a los que llegan el primer día. Por otro lado, la cena de networking, que deja huérfanos a los que no caben en el restaurante (por razones obvias de aforo).

Personalmente echo de menos sentarme tranquilamente a charlar y compartir reflexiones sobre lo que hemos oido en las charlas o en los pasillos o en el trabajo… sin la presión social de quedar bien con potenciales clientes o empleadores (con los que me tengo que relacionar no porque tengamos algo en común intelectualmente sino porque han comprado su asistencia con el patrocinio). Insisto en que esto de las relaciones comerciales, lejos de parecerme mal, me parecen muy lícitas, pero personalmente no me siento cómodo mezclando las intenciones de los asistentes.

Sé que estoy siendo un poco egoísta porque no a todo el mundo le interesa lo mismo que a mí. Es muy razonable que haya gente que ahora mismo se esté introduciendo en «esto del Agile» y que, por tanto, esté muy interesada en temas muy básicos, pero que esos mismos asuntos ya no resulten un reto para otras personas que estén (o estemos) sufriendo del sesgo de Dunning-Kruger o simplemente porque, por su experiencia, ya los tienen superados. Cuanto más tiempo pasa y más gente está en ambos extremos, las diferencias en las experiencias e intereses es mayor y resulta más difícil de conciliar. Pero creo que va siendo hora de revisar esto.

Si queremos que se produzcan conversaciones sobre el futuro de las organizaciones, del desarrollo de software, de la innovación y del papel de las personas en todo ello, quizás deberíamos ir pensando en adaptar los espacios de debate. Hoy por hoy, ni los pasillos ni las cenas de la CAS están sirviendo para ello.

Resumiendo: el evento y la comunidad

Un hilo de Michael Feathers hablando del número de Dunbar llamó mi atención. Me pregunto si lo escribió motivado por su experiencia este fin de semana en la CAS2018. No me he atrevido a preguntarle. «No hagas preguntas de las que no quieras oir la respuesta».

Llevo meses dándole vueltas a la idea de organizar la CAS2019: la del décimo aniversario. La primera fue la CAS2010. No sería la primera que organizo. Estuve en el equipo de CAS2012 y he estado en más Juntas Directivas de la Asociación Agile-Spain de las que puedo recordar, así que conozco de primera mano la dificultad de la empresa y el impacto del compromiso que se asume. Muy poca gente ha repetido y yo, sinceramente, no tengo vocación de héroe, así que quede claro que no me estoy postulando para nada. Sin embargo debo reconocer que el cuerpo me pide darle un buen meneo a la CAS y cambiar completamente la metáfora: olvidarnos de la feria (ya hay eventos que cubren las necesidades comerciales de «la comunidad») y convertirla en la hoguera de la tribu (un espacio de reflexión en el que compartir nuestros hallazgos y encontrar juntos nuevos territorios que explorar).

Ya sé que algunos dirán que eso ya es el Agile Open Spain (AOS), el Agile Coach Camp o el Agile Open Camp. No digo que no, pero creo que la madurez del agilismo en España merece que nos sentemos una vez al año a escuchar reflexiones bien trabajadas, por ponentes reconocidos por todos, que nos hagan pensar y que nos inciten a explorar nuevos terrenos, y que todos juntos podamos compartir con el mundo entero nuestros hallazgos. De una manera ordenada, digerible por el gran público (ahora que lo hay) y mostrando a todos que la mejora continua también aplica a los que pedimos mejora continua a los demás.

No tengo una propuesta (en realidad sí, pero creo que no es el momento de hacerla pública), pero sí hago un llamamiento a debatir sobre esta cuestión. Creo que nos merecemos el debate. Yo ya lo he tenido: ahora en los pasillos de la CAS y antes en eventos como AOS o TarugoConf o simplemente tomando café, con gente que lleva apoyando el movimiento agilista desde el principio, como organizadores (algunos hasta reincidentes), como «pringados» en la Junta Directiva de Agile-Spain (algunos también reincidentes), como patrocinadores (de cuando nadie creía en «esto del Agile») y muchos más. Pero creo que es un debate necesario para tenerlo de manera más pública.

Creo que es lo suficientemente concreto y actuable como para llevarnos a acciones concretas. O no. El resultado del experimento «Resúmenes de CAS2018» es francamente desalentador. Esta noche he estado completando bastantes enlaces y aun así, ni de lejos, es comparable a las reacciones que se compartían en 2012.

Quizás mi llamamiento se quede en un «vale, chaval, muy bien» y no vaya a más. Bueno, lo aceptaré con deportividad, como no podría ser de otra manera. Desearé suerte a los próximos organizadores de la CAS2019 y volveré a mis asuntos. Pero si no es así y hay un buen debate, y surge un grupo no muy numeroso pero de gente verdaderamente comprometida con hacer de la CAS2019 una hoguera bien calentita para la tribu… entonces ahí estaré. 😉

LA FOTO: He hecho un poco de trampa. Me tuve que ir a mediodía, así que me perdí la despedida de la CAS2018. Sea éste el agradecido aplauso que no les di en aquel momento. La foto se la he «tomado prestada» a de este tweet.

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