Bitácora – 30 de enero de 2017

Este fin de semana no escribí en el blog. Tengo un artículo a medias, pero decidí preparar algunas sesiones de trabajo para hoy y mañana con los equipos de las apps nativas (Los Nativos). Además, también he tenido que dejar de lado un par de asuntos que me apetecen mucho: un curso de copywriting y escribir mi primera app para Android TV. Ya iré contando sobre esto cuando sea capaz de ponerme a ello.

Este fin de semana, con la ayuda de mi añorada compañera de andanzas en reeeLab, , he concluido el diseño de un taller con el que quiero responder a una pregunta que me han hecho muchas veces en las últimas semanas. “Bueno, Jose Manuel, ya estamos haciendo Kanban, ¿y ahora qué? ¿Qué es lo siguiente?”. Me gustaría soltarles una chapa sobre por qué no es bueno que yo les reponda a esa pregunta, pero luego se quejan porque me enrollo mucho. Así que he decidido que entre todos cocreemos una visión y un plan (iterativo e incremental, por supuesto) para el viaje agilista que haremos juntos en los próximos meses. El día D es mañana. Tengo muchas ganas de ver qué tal funciona, aunque lo verdaderamente difícil vendrá justo a continuación, cuando tengamos objetivos concretos en los que trabajar.

Por cierto, lo olvidaba. El viernes pasó algo de lo que me siento especialmente orgulloso, aunque no haya tenido la oportunidad de participar en primera persona. El equipo de Agile coaches de eDreams ODIGEO recibió a la primera candidata que ha superado el nuevo proceso de selección completo. Una pista para hacerse una idea de la carga ideológica del proceso es que no hacemos entrevistas sino que tenemos conversaciones con los candidatos. Para nosotros es muy importante que la persona, que bien puede convertirse en nuestra compañera, sienta que la tratamos como a una igual. Asi, la última parte del proceso implica que invamos a venir a la candidata, le mostramos el entorno real de trabajo, incluso asiste a nuestra reunión diaria. Durante todo el día hay algunas ocasiones en la que la candidata se tiene que tirar a la arena y demostrar sus habilidades, como una pequeña píldora formativa que pedimos que traiga preparada, o participar en un coaching dojo. El resultado no garantiza nada, pero al menos ambas partes nos conocemos mucho mejor.