Cómodos en lo incómodo

Las tardes de playa con los niños y los amigos a veces atraen conversaciones muy interesantes. Por ejemplo, no hace mucho tratábamos sobre cómo nuestros hijos están preparándose para un mundo laboral que aún no existe. De hecho, la profesión para la que yo mismo me preparé ya casi no es reconocible. Tanto es así que ahora trabajo como Agile coach, términos que hasta bien terminada mi carrera no existían o al menos no se utilizaban juntos… y menos aún relacionados con el desarrollo de software. No fue hasta finales de los 90 que se comienza a hablar del coach de XP. Sin embargo, en apenas 20 años se ha convertido en un rol esencial para las organizaciones que quieren aprender a adaptarse con facilidad a los cambios.

Por tanto, las nuevas generaciones no sólo deben cultivar un mayor abanico de habilidades (por lo que pudiera pasar) sino que además deben acostumbrarse a vivir en contextos donde lo único cierto es el cambio. Deben acostumbrarse a estar cómodos en lo incómodo.

Este lema, aunque sé que no es su autora, se lo oí hace ya mucho a Carina Szpilka ( ), la que fue CEO de ING Direct España durante casi todo el período que yo estuve por allí como Agile coach. Creo que ella lo resumía muy bien en el video que encabeza este artículo: las reglas del juego han cambiado y hay que adaptarse.

Szpilka se refiere, sobre todo, a un nuevo enfoque del liderazgo para adaptarse a los cambios que esta última crisis nos ha traido y, de alguna manera, me ha recordado también a un libro que comenté en este mismo blog: “La nevera vacía”. En él se aconseja a aquellos que aún se sienten incómodos en lo incómodo para que hagan el cambio de mentalidad necesario.

Y esto me lleva a otra conversación playera. En ella, una amiga que pretende “reinventarse” profesionalmente, me pedía opinión sobre qué podía hacer. Mi respuesta fue muy “de coach”, es decir, le pregunté: “¿Y a ti qué te gusta hacer? ¿Con qué disfrutas?”. Porque para estar cómodo en lo incómodo, estoy convencido de que lo principal es que te guste lo que haces, sea lo que sea. De lo contrario, probablemente termines trabajando en lo que yo suelo llamar “tu incómoda zona de confort”, que te paga las facturas, pero que te dificulta la adaptación a los cambios que se producirán.

Ser capaz de responder honestamente a esta pregunta es muy difícil. Principalmente porque te enfrenta a salir de esa zona de confort a la que te has acostumbrado durante años. Te has acostumbrado a que cada pregunta tiene una respuesta… pero no siempre tiene que ser así.