#iniciador_kids y el mundo real

Estoy ahora mismo en un con la Sierra de Gredos al fondo. 20 niños en medio de la montaña. Todos menos niño1 son desconocidos, aunque alguno me suena de twitter (como o ). Más fuera de mi zona de confort no me puedes poner. 🙂

Pero conocer a otra gente que está cambiando el mundo me está pareciendo una experiencia excepcional. Yo les cuento cómo lo hacemos nosotros (los raros del agilismo) y ellos me cuentan cómo lo hacen ellos (los raros del emprendimiento). Y todos aprendemos. Yo les hablo de autoexigencia, autodisciplina y ritmo sostenible y ellos me hablan de flujo de caja, levantarse después de cada fracaso, imaginación, legislación… Y todos compartimos experiencias, ideas, gente que conocemos… generosamente, sin pedir nada a cambio y en un ambiente de optimismo pragmático. (Tranquilos, ya estoy preparando un artículo sobre esto).

Veo en esta iniciativa que apenas está empezando una actitud que ya me es familiar: , y están poniendo mucho cariño. Me recuerda mucho al cariño que he visto en organizar la o del , o en las cosas que hemos hecho como AGILISMO.ES. E igual que los ponentes y asistentes en estos eventos ponen mucho de su parte para que todo funcione bien, también lo ponen “los profes” de este . (del que podría escribir un artículo sólamente dedicado a él) y () ponen mucho cariño para que los niños puedan jugar a ser emprendedores. Fernando se los explicaba muy bien el primer día:

Os voy a explicar cómo jugar a un juego y luego, si os gusta, vosotros podéis seguir jugando incluso de mayores.

Estas coincidencias no pueden ser casuales. Hay algo que nos empuja a todos de la misma manera. Yo creo que son las ganas de cambiar el mundo. Unas ganas que no caben dentro de los esquemas habituales y que, poco a poco se van encauzando gracias a las redes sociales o a padres y madres como los que han traído a sus hijos a este . Cada uno a nuestra manera, con más o menos implicación, con más o menos habilidad, vamos dando pequeños pasos, sin grandes ambiciones en el corto plazo pero con una gran ambición en el largo plazo.

Y mientras, los niños se empapan de una actitud activa frente a los retos que les presentan varios dueños de varias empresas cada uno. Y algunos, como (amiguete de o ) y que ya había oído hablar del video de Thomas Suarez, hablan de WebViews, de Python o le oigo pasear explicando a un amigo cómo se comenta el código para que quede más claro. (Bueno, para los más exigentes, vaya en su descargo que apenas tiene 15 años y que ya me preguntó por mi pulsera de Clean Code, así que no todo está perdido) 🙂

Y otros serán diseñadores de balones de fútbol, venderán pelos de famosos o buscarán actividades menos novedosas, como una tienda de Legos. Eso sí, y habrán pensado en la promoción con sus propias páginas web, claro. ¿Se puede pedir más? Bueno, si es por pedir, que los mayores sigan el ejemplo de los pequeños. ¡Ah! Perdona, que esto no es “el mundo real”. 🙂

  • Me ha gustado mucho esta entrada José Manuel. Durante el fin de semana he visto que has puesto algunos twits sobre el evento, y me parece una iniciativa fantástica.

    A veces pensamos que las actividades de los adultos no están hechas para los niños y es tan solo que no tienen el enfoque adecuado. Ya había visto el vídeo de Thomas Suarez y demuestra perfectamente como muchos niños sí que tienen las ganas y el grado de madurez adecuado para empezar a cambiar el mundo.

    Un saludo para tí y niño1 🙂

    • jmbeas

      Gracias Yeray. Creo que los adultos nos ponemos demasiadas barreras pensando que son insalvables mientras que los niños avanzan porque no tienen miedo a equivocarse: están (estamos) muy acostumbrados. 🙂

  • hola José Manuel, me alegro de que te gustara el campamento.

    Me ha hecho gracia lo de los raros del agilismo y los raros del emprendimiento. Me quedo pensando lo rarísimos que debemos ser los que somos fanáticos del emprendizaje ágil 😉

    • jmbeas

      Gracias Lucas. Lo curioso es que no somos tan raros: todo depende de la perspectiva que tomes. Si te alejas mucho verás que, efectivamente, somos muchos y que tenemos muuuucho en común. 😉