Año bisiesto: me viene bien un día más

Vaya, miro el calendario y me sorprendo porque este año es bisiesto. La verdad, no me acordaba. Y me viene bien. Un día más para “hacer cosas”. Así que me he dicho, ¡qué bien! ¡un día de regalo! No contaba con él, así que ahora “sí tengo tiempo para escribir en el blog”. Me he encontrado ese tiempo.

Llevo un principio de año bastante ajetreado, en lo personal y en lo profesional. Me he mudado a la Sierra Norte de Madrid. La Cabrera está a unos 60 km de Madrid. Lo suficientemente cerca como para acercarte cuando es necesario pero lo suficientemente lejos como para NO acercarte cuando NO es necesario. Y además está lejos de “la boina”: esa capa insalubre de contaminación que va a peor, especialmente con la sequía que estamos sufriendo casi sin darnos cuenta porque abrimos el grifo y (aún) sale agua. Me mudé en Enero y estamos casi en Marzo. El mes de Febrero se me ha pasado en un suspiro. Prueba de ello es este blog semiabandonado en el que debería haber escrito sobre muuuuchas cosas que han ido pasando, pero no por no hablar de ellas piense nadie que son menos importantes para mi.

Tengo que agradecer públicamente a Enrique Comba que me acogiera en su casa durante más de 6 meses; aunque ahora soy mucho más feliz, mejorando lo pasado: he recuperado el placer de cocinar, el olor a la comida recién hecha, los paseos al sol, tomar un café charlando como si el tiempo no pasara, paseos por el campo con los niños subiendo a piedras y árboles como si fueran… niños.

Muchas ideas bullendo en la cabeza e intentando tomar forma con diferentes amigos, amigos viejos y nuevos, con los que, tomando un café o un botellín, le damos vueltas a ideas propias y ajenas, y llenamos pizarras y paredes de notas y planes de futuro. Y lo mejor es que algunos de esos planes de futuro son ya casi planes de presente. Igual debería dejar de decir que soy un jardinero de software y empezar a decir que soy alfarero de ideas. Me gusta darles forma mientras les damos vueltas y vueltas y vueltas. Lo que sí es cierto es que, cada día más, actúo como “hub” de personas. Cada día me identifico más con ése al que Raquel Laina caló hace mucho tiempo. Lo malo es que, haciendo de “hub” hago lo que me gusta, pero eso no me da dinero. Y hay que pagar facturas…

Afortunadamente, en lo profesional también he estado algo atareado. El “Proyecto Bonito” concluyó por fin. Ha sido un Agile coaching en dos fases. La primera fue excitante para todos y todos estamos de acuerdo en que fue un éxito. La segunda ha sido más exigente y donde hemos cometido errores. De muchos de esos errores hemos aprendido, lo que nos ha ayudado a consolidar el cambio iniciado en la primera fase. De otros no hemos aprendido tanto. Me lo apunto porque debo mejorar eso. Seguramente debería salir un artículo de aquí.

Pero no sólo de “Proyecto Bonito” vive el hombre. Bueno, sí, ha sido mi único cliente “de pago” durante estos dos meses. Lo demás, todo gratis. Por ejemplo, la charla que he dado el pasado viernes en Betabeers, que ha sido también una experiencia interesante. Desde la CAS2011 que no daba una charla y esta vez me he sacado la espinita de prepararla con tiempo. Atiné a identificar de antemano el tipo de audiencia que iba a tener y el resultado fue satisfactorio. Tengo pendiente escribir un artículo sobre esta charla porque hubo un par de preguntas que creo que merecen abundar sobre ellas, pero podéis echar un vistazo a la presentación o incluso al video.

Ayer estuve en un evento de networking que organiza Mario López de Ávila y al que presuntamente yo ayudaba como co-organizador. El “Agile Entrepreneurship and Beers Meetup” es un evento donde se trata de poner en contacto a emprendedores con ideas de negocio y emprendedores con espíritu de negocio. Ayer aprovechamos la publicación del libro de Eric Ries “Lean Startup” en español para que Editorial Deusto lo presentara y nos invitara a unas cañas. Y además, Eric Ries tuvo el detalle de darnos unos consejos sobre Lean Startup desde su casa en California. Eso sí, se quedó sin las cañas. Y encima me vine con el libro “Métodos ágiles y Scrum” que Carmen Lasa me ha regalado. Sí, a mi. Y dedicado y todo. Me lo leeré pronto para poder contaros qué tal. Pero no es muy caro. Igual lo terminais de leer vosotros antes.

Y finalmente, hoy me ha llamado un cliente, Rodney, Operations Manager de DreamStarCash, para contarme lo orgullosos que están del trabajo que llevan haciendo desde que estuve con ellos en aquel eXtreme Coaching que nos inventamos para recuperar su espíritu de equipo y para inocularles el agilismo en sus columnas vertebrales. Por cierto, están haciendo un equipo tremendo y están buscando gente. Hay lo dejo caer… La verdad, hacer Agile coaching me desgasta mucho, pero he de reconocer que, cuando te dan este tipo de noticias te sientes muy reconfortado, no sólo porque es señal de éxito y, por tanto, ayuda a mi reputación, sino porque detrás de esa noticia hay gente que está genuinamente feliz de trabajar donde trabaja y se levanta por la mañana contenta no sólo porque va a cobrar, que hoy día ya es bastante, sino porque encima va a disfrutar, va a crecer, va a ser feliz… Y ser, en parte, culpable de ello, es muy bonito.

La foto: Lo siento, pero no sabría decir de quién es esta foto. La he encontrado repetida en muchísimos sitios. ¿Es eso lo que se conoce como “propiedad pública”? En cualquier caso, gracias al autor.

P.S.
DISCLAIMER. Últimamente ando mucho con Enrique Amodeo. Seguramente por eso me ha salido este artículo taaaaaan largo. :)

Agile inception

Esta semana he hecho dos incepciones ágiles para dos proyectos muy diferentes. Para el que no sepa qué es una incepción, probablemente lo pueda resumir como “una receta para una reunión de trabajo donde las personas implicadas en la elaboración de un producto definen juntos las expectativas del mismo”.

Me gustaría hacer hincapié en el hecho de que el objetivo final de la incepción es llegar a un punto de acuerdo sobre las expectativas del producto que hay que construir. El producto puede ser desde software hasta una silla de madera, eso es lo de menos, lo realmente importante es que todos los que están en la reunión son los que van a construir esa silla de madera, además de los que se van a sentar en ella, los que la van a vender, los que la van a comprar y cualquier otro intermediario. (En un escenario ideal, claro).

Esta semana he hecho una para arrancar un proyecto para el que ya se había hecho una consultoría previa y en la cuál no estaba el cliente ni el usuario final. Eso nos obligó a imaginar mucho sobre los personajes relacionados con el producto. Pero también me obligó a trabajar mucho, como facilitador de la incepción, en tratar de evitar que esa consultoría nos influyera demasiado en la averiguación conjunta de cuál debe ser el plan iterativo e incremental que el equipo debe seguir.

En la otra incepción, el escenario era diferente, aunque quizás no tanto. Se trataba de un producto cuya construcción se ha atascado y no son capaces de poner en producción. Como detectamos que había una discrepancia fuerte entre lo que se entendía que era el producto, planteé esta incepción. Pero durante la sesión fueron saliendo que las discrepancias son muy de fondo. Trabajamos mucho, mucho, mucho en qué no hace el producto y nos centramos sólo en un personaje para tratar de construir el plan para el MVP (Minimum Viable Product) y permitir que construyan sobre él. Wow! Eso costó. Creo, sin embargo, que mereció la pena, aunque sólo el tiempo lo dirá.

Como resumen:

La incepción es una poderosa herramienta si se usa con sabiduría.

Perdón por la pedantería, pero en la práctica he comprobado que no es una receta “for dummies” porque requiere de mucha mano derecha para avanzar y mucha mano izquierda para ayudar a que salgan las discrepancias que permiten avanzar con seguridad. Es una herramienta que puede crear la falsa sensación de tener un buen plan pero, si no se ha sido honesto, puede haber dejado riesgos latentes; o si no se ha contado con todas las personas necesarias (porque es una reunión muy cara) haber construido una imagen falsa del producto.

Esto me recuerda eso de:

Individuos e interacciones sobre procesos y herramientas

P.S.
Si hubiera querido ser psicólogo habría estudiado psicología. ;)

No hay vuelta atrás

Este fin de semana Eden Development (Enrique Comba) y Decide Soluciones (Raquel Laina) organizaron el primer Agile Coaches Gathering que se ha hecho en España. Con la presencia de la autora del libro “Agile Coaching” (Rachel Davies), aprovechando que había venido para impartir su curso “Agile Coaching Skills” y para reunirse con la organización en Madrid de la XP2011. Y tuve el inmenso placer de que me invitaran. Placer en lo profesional pero, sobre todo, en lo personal, porque se está creando algo más que un grupo de profesionales que nos reunimos a hablar de lo que nos interesa, ya hay una verdadera comunidad, que se entrelaza con otras comunidades, sin importar tu origen, tu edad, tu empresa, tus intereses… al final, todos buscamos aprender compartiendo. Y eso es muy, muy importante, porque es la clave para cambiar este dichoso modelo productivo basado en la protección de lo obtenido.

En lo profesional aprendí mucho. Cuando pienso el dinero que me he ahorrado con lo que aprendí ayer… Estuve un día entero preguntando y escuchando a gente como Rachel Davies, Enrique Comba, Rodrigo Corral, Raquel Laina, Teresa Oliver, Jose Ramón Díaz, Jorge Uriarte, Roberto Canales,… no sé, no sigo porque corro el riesgo de que el post me quede más largo que los de Enrique Amodeo. :-) ¿Fotos? Sí, aquí las fotos de Enrique y aquí las de Emma. ¿Y esta otra qué es? Ejem, ejem… mejor no digo nada ahora. :-)

Aprendí, por ejemplo, que en mi “proyecto de la muerte” he intentado cosas que no estaban mal encaminadas y que las ideas que tengo en la cabeza tampoco van mal. También he aprendido que tengo un estilo de coaching “poco coach”, seguramente porque no es lo mismo ser coach que agente de cambio, y porque tampoco es muy compatible con ser jefe de proyecto. En fin, espero que algún día pueda volver a lo que verdaderamente me satisface: programar. (Excelente artículo de Carlos Blé, por cierto).

Tuvimos conversaciones muy enriquecedoras, no sólo en las sesiones propuestas, sino en las improvisadas. En cualquier rincón te encontrabas a gente charlando sobre experiencias y maneras de resolverlas. Seguramente estas conversaciones volverán a salir en la lista de correo que Enrique creó para este evento.

Me llamó la atención cómo Enrique Comba, que vive fuera de España desde hace tiempo y cuyo contacto con la comunidad agilista en España es muy puntual (en los coderetreats que hemos hecho juntos con agilismo.es, en el AOS2010 y a través de la lista de correo de agile-spain), se sorprendió del nivel de madurez y de preocupación de los asistentes. Verdaderamente, tenemos que tomarnos más en serio lo de la lista de correo y pedir a los que escribimos reflexionar más antes de pulsar el botón “Enviar”.

Pero a mi lo que más me gustó es ver cómo, después de apenas dos años, la comunidad agilista tiene un gran dinamismo y, sobre todo, una preocupación más allá del tirón del término “Agile”. Hay una (aún) pequeña cantidad de profesionales que nos preocupamos por nuestra profesión y por dignificarla dando un paso adelante y buscando soluciones. No nos quedamos en los rincones quejándonos de lo mal que está todo. Nos buscamos los unos a los otros y nos encontramos alrededor de eventos de muy diversa índole. La idea de Jesús Jiménez durante el AOS2010 de organizar openspaces temáticos ha sido todo un acierto. Vamos a hacer muchos más. Vamos a llevar el mensaje a mucha más gente y llegará el día (no muy lejos) en el que las grandes empresas que defienden el modelo de competir en precio no puedan competir con las pequeñas empresas que compiten en calidad.

No hay vuelta atrás.