Betabeers y (el nuevo) Spanish Management

El pasado 24 de febrero tuve el placer de dar una charla sobre agilismo en el Betabeers de Madrid, invitado por Miquel Camps y Pablo Rodríguez, los dos creadores de este evento que está explosionando a nivel nacional (Valencia, Barcelona) y ahora incluso tomando una dimensión internacional que empieza a dar un poco de vértigo (Londres, Buenos Aires). Para los que no lo conozcáis, Betabeers es un evento destinado a desarrolladores de aplicaciones web y móviles principalmente, pero que cada vez veo que se va abriendo más y más a todo tipo de perfiles. Allí había programadores novatos, programadores buscando reciclarse, directores de pequeñas y medianas startups en busca de programadores con talento y curiosidad, “ojeadores” de incubadoras y fondos de inversión… Como véis, un gran abanico de posibilidades… En Betabeers no sólo se dan charlas como la mía. Yo diría que el mayor peso está puesto en dar la oportunidad a las startups (gente con su negocio en fase “Beta”) a darse a conocer y charlar con más detenimiento en “las cervezas”, parte imprescindible de este evento (y yo diría que de cualquier evento con programadores).

Hace unos meses pude conocer en Betabeers la idea de Jorge Gutiérrez: Veove. Creo que ya no hay que decir mucho más. Jorge traía su idea un poco verde técnicamente, pero muy clara como negocio, y ahora ya lo véis. Veove es una startup que va a tener mucho recorrido. Éste es el tipo de gente que os podéis encontrar en un Betabeers.

También os podéis encontrar en las cervezas con Joaquín Cortés (no, el bailarín no, este otro) que nos presenta StepOne para llevarse a programadores con talento a San Francisco (California). Y te das cuenta de que uno de los de la foto de la presentación es Nacho Soto, que no hace mucho estaba también tomando cervezas en las primeras sesiones del Betabeers.

O podéis charlar con una cerveza (o un refresco) en la mano con Jorge Izquierdo, un chaval majísimo que aún estudia en el Instituto y que, gracias a su aplicación A++genda (publicada en la App Store de Apple), tiene tiempo para estudiar y estar en eventos como éste.

Como véis, es un evento para ir y relacionarse. Yo soy más de relaciones lentas, cocinadas a fuego lento, aunque no voy a negar el maravilloso poder del flechazo a primera vista. :)

Pero por el título de este artículo está claro que no voy a centrarme sólo en Betabeers, sino que quería usarlo como ejemplo de cómo están cambiando las cosas en España y de cómo artículos tristones que se quejan del Spanish Management en sus diversas variantes como ejemplo de mala praxis en la gestión de proyectos son el reflejo de una vieja época.

El mundo del trabajo está cambiando. Las reglas que conocemos desde la Revolución Industrial ya no aplican como antes. Hay que reinventar las reglas y muchos estamos ya en ello. Estas reglas no se están cambiando desde los Parlamentos, las Mesas de Negociación y ni tan siquiera desde las Pancartas. Tampoco las están cambiando los Mercados. Esos actores sólo están defendiéndose (quizás sin saberlo) como gatos panza arriba, buscando un nuevo clavo ardiendo al que agarrarse para durar un poco más. Pero el mundo basado en los principios de la Revolución Industrial y una de sus modernas representaciones entre la clase media (el Spanish Management) se está derrumbando. Las Nuevas Reglas se están escribiendo desde sitios tan nocturnos y brillantes a la vez como Betabeers (y otros muchos eventos de este estilo) donde las personas, su imaginación, sus habilidades, su pasión, son más importantes que los porcentajes o las predicciones macroeconómicas. Insisto en el poder de lo pequeño.

El poder de lo pequeño

Andaba Emma comentando por twitter sobre cómo pequeñas comunidades como Agile Levante, uno de los grupos de desarrollo en .NET de la empresa Aventia, con los que estuvo de desksurfing la semana pasada, o los geoinquietos de Valencia bullían regalando su tiempo para compartir lo que aprenden y para seguir aprendiendo unos de otros. Y yo le contestaba con el título de este artículo. Y he sentido el impulso de ampliarlo.

Desde hace más de dos años que se celebró el primer Agile Open Spain y el primer coding dojo de Agilismo.es, he visto crecer a la comunidad agilista en España. Ahora ya hasta tenemos libros escritos por españoles sobre el tema. (Carmen, prometo leerlo y comentar aquí sobre el libro). Pero el hecho es que, cuanto más grande se ha ido haciendo la comunidad, menos caracter comunitario tiene. Al final, los lugares donde se ve que hay “bullicio” es siempre en grupos pequeños, donde el compromiso es alto y la comunicación fluye con facilidad y naturalidad, sin necesidad de demostrar nada más que interés y cariño para que las cosas ocurran. El ejemplo de Emma y esos pequeños grupos de “peligrosos activistas antisistema” son uno más de las muchas pequeñas comunidades que existen. Como veis, algunas incluso dentro de empresas.

Ahora nos gusta llamarnos “comunidades”, pero antes (cuando yo era más joven… no mucho más que ahora, je, je) se llamaban “grupos de usuarios”. Algunas de estas comunidades se reunen alrededor de temas relacionados con la informática pero otras no. No quiero llegar al extremo de los grupos de compra de Thermomix o a los grupos de terapia para abandonar el alcohol, pero algo de eso puede que haya… de los dos extremos. El ser humano no funciona bien en escalas tan grandes como las que la sociedad actual nos empuja a manejar. En el fondo, todos necesitamos sentirnos parte de un grupo, pero cuanto mayor es este grupo, mayores son las distancias intelectuales y emocionales. Necesitamos sentirnos cerca de los miembros de un grupo. Necesitamos tener experiencias en común que nos satisfagan a todos. Y eso es lo que conseguimos en esos grupos pequeños y “bulliciosos”. Esa energía contagiosa que nos impele a hacer más y más cosas, a aprender compartiendo y, por qué no, a divertirnos juntos.

Llegados a este punto podríamos preguntarnos. ¿Por qué esta energía no se puede conseguir en las empresas? ¿No nos haría ser más competitivos? Mi respuesta a ambas preguntas es SÍ. Pero, en mi opinión, no es posible conseguirlo en grandes organizaciones donde se dificulta mucho el ejercer el poder de lo pequeño. Las empresas formadas por grupos pequeños y cohesionados de profesionales son las que consiguen destacar y ser competitivas. Claro, sus cuentas de resultados no son las de las grandes corporaciones pero… ¿a quién le importa? A mí, desde luego, no.

Es más, ni tan siquiero creo que sea necesaria la organización en forma de empresa. El otro día, Teresa lo explicaba perfectamente. Redes de profesionales que nos recomendamos unos a otros porque somos conscientes de nuestras carencias y no nos importa reconocerlas ante nuestros clientes y complementarlas con las fortalezas de otros. Yo no recomendaré nunca a una gran compañía porque no los conozco, sólo conozco a individuos, a personas, a profesionales a los que conozco bien y de los que me puedo fiar hasta el punto de recomendarselos a uno de mis clientes. Eso es la aplicación directa del poder de lo pequeño.

#AOS2011 : Siguiente objetivo…

Creo que voy a ser de los últimos en escribir sobre el AOS2011. Aunque participé en el podcast que tan oportunamente grabó Carlos Blé el mismo día que volvimos de Pamplona, creo que el momento merece una reflexión por escrito. No voy a hacer una revisión de lo que ocurrió porque revisando los blogs y las fotos que se han publicado creo que es más que suficiente para hacerse una idea de lo que fue. Y si no te haces una idea, es que tienes que ir al siguiente. :-)

Al grano. Este año ha sido un año de consolidación del movimiento agilista en España. Está claro que ya hay mucha gente que ha cambiado de mentalidad o que ya la había cambiado mucho antes pero ahora simplemente ha encontrado una manera formal de explicar lo que ya hacía. Ya no estamos la mayoría explorando y haciéndonos las mismas preguntas los unos a los otros. Ahora, muchos ya tenemos respuestas porque hemos andado el camino, y hemos cometido muchos errores, es decir, hemos aprendido mucho. Aún somos unos bebés en esto, nos queda (como comunidad) mucho por explorar, pero lo hacemos muy rápido y pronto estaremos en condiciones para explicarles a todos que somos más competitivos siendo ágiles y, sobre todo, profesionales. ¿Ocurrirá en la CAS2011? Yo creo que sí. Estoy seguro de que sí.

Este año ha habido algunas charlas cuyo contenido era claramente no-ágil. No quiero decir que se hablara de cómo hacer informes en colores con el Microsoft Project, sino de que “Internships”, “Talento” o “Seducir a las empresas” son temas que tienen más que ver con retos que tiene nuestro sector (el del desarrollo de software, si es que eso existe en España). Pero no me parece mal que se traten estos temas, al contrario. Porque esto es algo que ya comenté en la CAS2010: el espíritu de querer mejorar es lo que nos está aglutinando. Todas éstas son oportunidades en las que nos reunimos alrededor de una excusa para hablar “de lo nuestro” y dejar que nuestros sueños comiencen a formar parte de nuestro mundo real, o mejor dicho, que el mundo real comience a sacarnos de ese sueño letárgico en el que llevamos viviendo desde hace tanto tiempo.

Y está también claro que el otro mensaje que di en aquel panel de la CAS2010 sobre el esfuerzo que tenemos que hacer para mejorar nuestras habilidades como programadores también está cuajando. Cada día hay más y más eventos centrados en las habilidades del programador. Katayunos, merendojos, 12meses12katas y todo tipo de actividades que mezclan lo lúdico con lo rigurosamente profesional son demostraciones palpables de que la gente con talento y ganas de aprender (y seguir aprendiendo) están ahí. Sería de falsa modestia negar que desde agilismo.es, tanto Xavi Gost como yo hemos ayudado decisivamente a impulsar esto, pero también sería ingrato no agradecer a todos los que han (habéis) ayudado a que (juntos) estemos cambiando las cosas.

Son tiempos de cambios. Donde ya nada será como era antes. Donde las relaciones jerárquicas cada vez son menos importantes. Donde las lealtades no son a un jefe, a una empresa o ni tan siquiera a un sueldo, sino a una cultura basada en personas. Este cambio, cada uno en la medida de sus posibilidades de influencia, se está produciendo poco a poco, pero como en cualquier buen proyecto ágil, el incremento de valor se produce en cada iteración. En cada entrega hay cada vez más valor. Y eso es con lo que me quedo yo. En cada entrega percibo más y más valor. En cada Agile Open Spain percibo que somos un colectivo más grande, con más conciencia de lo importante que es ser un buen profesional, que cada vez respeta más a sus compañeros, clientes y demás actores implicados en este negocio del desarrollo de software.

Ya hay muchas empresas que se están dando cuenta de que si quieren sobrevivir a los malos tiempos necesitan tener a esta gente que se motiva sola y que, con las armas adecuadas, serán capaces de ayudarles a conquistar las plazas más difíciles. Esta gente ya no habla tanto de SOAP, BPM, el último framework de moda… ni tampoco se dedica a quejarse de lo mal que está todo… lejos de eso empleamos parte de nuestro tiempo libre para mejorar, o para reunirnos con otros y hablar de cómo mejorar. Y, por supuesto, mejoramos. Cada día.

Eso sí. No me confío y sigo poniendo historias en el backlog. No vaya a ser que nos quedemos sin nada que hacer… :-)

El siguiente paso: me gustaría que fuera demostrar que la economía española necesita de nosotros para remontar el vuelo. Para ello os invito a escuchar esta breve intervención de Xavier Quesada y una puntualización justo a continuación de Jorge Uriarte que he extraído también del video completo del panel de la CAS2010 que, como véis, me ha dado para mucho en este post.

No dejes de soñar, porque en sueños es libre el hombre.

Walt Whitman

NOTA: Por cierto, para los que queráis la letra del poema, aquí la tenéis.