TripToIceland – Día 4

Lo prometido es deuda. La foto que encabeza esta entrada es de la aurora boreal que vimos anoche.

La noche estaba despejada, lo cuál no había sucedido en ninguna de las noches anteriores. Así que, aunque estaba cansadisimo, decidi armarme con la cámara, el trípode y el abrigo, y salir a la calle. Al menos debía intentarlo. No parece fácil que en esta época s vuelva a dar la casualidad de encontrar una noche despejada.

Nos habíamos alojado en un hostal a escasos metros del puerto de Seyđisfjörđur, por lo que la calle estaba llena de farolas. Además, las paredes del fiordo que da nombre al pueblo, además de protegerlo del mal tiempo, dejaba poco cielo al descubierto. Aun así, planté el trípode.

Había una suerte de nubes muy tenues que, por alguna razón, parecían destacar sobre el fondo estrellado. Enfoqué como mejor supe. No soy un buen fotógrafo, ni mucho menos, pero algo había leído. Jose, nuestro líder en este viaje, me había animado a probar. “Los buenos fotógrafos hacen muchas fotografías”, me insistió varias veces. Así que anoche ya había ensayado diferentes configuraciones y había conseguido entender un poco mejor eso de los ISO y el tiempo de exposición. Total, fui probando y al final éste fue el resultado. Con 5 segundos de exposición se conseguía captar algo bastante parecido a lo que yo podía observar a simple vista.

Lo cierto es que en la práctica no se ve ni tan verde ni tan espectacular. A simple vista puedes confundirla con una simple nube bastante tenue, pero también es cierto que estábamos rodeados de farolas por doquier. Fue bastante difícil fotografiarla sin que molestara alguna de las luces circundantes.

Tras un buen puñado de fotos, y debo confesar que algo frustrado porque no era esto exactamente lo que yo esperaba, recogí el trípode y volví al hostal. Tuve que despertar a Roberto para poder entrar en la habitación. Lo mejor que pude hacer. No sólo porque más tarde pude dormir en mi cama sino porque gracias a ello pudimos observar que el efecto luminoso iba in crescendo hasta convertirse en algo bastante brillante, no tanto como en las fotos para unos ojos humanos, sin embargo. Ésta es la mejor foto que pude hacer, improvisadamente, desde un pequeño hueco que nos dejaba la ventana de la habitación. Espero que puedas apreciar esa sensación de polvo de estrellas surcando el cielo como si de arena por la playa se tratase.


Incluso bajamos a la calle para captarlo mejor, pero no duró tanto. Además, en medio de la excitación y de mi torpeza como fotógrafo aficionado, hice al menos cuatro fotografías completamente en negro hasta darme cuenta de que no había retirado la tapa del objetivo. 🙁

El efecto fue atenuándose cada vez más hasta prácticamente desaparecer. Con la llegada de un gran barco al puerto decidí volver a la habitación, esta vez sin despertar a nadie.

Por la mañana, aún bajo los efectos de la excitación de la noche anterior, hemos desayunado y nos hemos puesto en marcha camino del norte de la isla. Ha sido un largo camino por la carretera 1, completamente nevada. Claro, con nuestro 4×4 equipado con neumáticos adecuados para estas condiciones y con máquinas limpiando la carretera.

En medio de las montañas nevadas nos detuvimos en un balneario con unas piscinas al aire libre. Por 4000 coronas islandesas (algo menos de 40 euros) por cabeza, tuvimos el privilegio de bañarnos semidesnudos a -0.5ºC . Claro, el agua estaba algo más caliente, gracias al calor volcánico del terreno subyacente.

Tras la relajante experiencia en el agua sulfurosa y, por supuesto, la sauna, nos homenajeamos con un deliciosísimo cordero. Valió la pena.

#porndesserts

A post shared by Jose Manuel Beas () on

Ahora escribo esto camino de nuestro alojamiento en Laugar, de esta manera puedo aprovechar mejor el tiempo de Wi-Fi para subir las fotos y ponerme al día . Es asombrosa la inundación de notificaciones que recibe uno al cabo de menos de 24 horas sin internet. Da para pensar.

Mañana seguiremos nuestra ruta por el norte de la isla. Seguiremos informando.