Escribir

Buffff, otra vez escribiendo sobre que llevo mucho tiempo sin escribir. Otra vez sintiéndome culpable, otra vez hablando sobre la importancia del ritmo sostenible, la autodisciplina, la procrastinación, la parálisis por análisis y bla, bla, bla. Lo cierto es que últimamente no escribo porque, desde que trabajo en eDreams OdigeO, me llevo todo el día comunicándome con mis compañeros; especialmente en las últimas semanas porque estoy arrancando con los equipos que desarrollan nuestras aplicaciones nativas.

Este trabajo es muy absorbente. Tengo que hablar y escribirme con mucha gente, a veces para convencerlos y la mayoría para entenderlos. A veces para ayudarles a encontrar soluciones y a veces para imaginar de qué manera podemos resolver los retos que tenemos por delante. Todo éso cubre (y a veces supera con creces) mis necesidades de compartir mis pensamientos. Aunque sé que no sirve de excusa, para explicar algunas de las cosas que nos suceden día a día es necesario dar mucho contexto, por lo que la pereza se vuelve una compañera muy atractiva a la hora de compartir lo que nos sucede. No negaré que otro compañero muy quisquilloso es el reparo a contar intimidades. Mientras era freelance, rara vez he compartido detalles íntimos de lo que hacía en mis clientes. Apenas hay fotos publicadas, por ejemplo. Creo firmemente que parte de mi trabajo es garantizar que lo que mis clientes me cuentan quede en el círculo de intimidad que ellos deciden. Ahora que soy empleado, mis compañeros (incluidos mis jefes) son como mis clientes.

Sin embargo, en las últimas semanas he vuelto a dejarme caer por los eventos de la comunidad local de agilistas de Madrid (@madriagil). Son eventos sencillos, donde el leitmotiv es compartir ideas y experiencias. Sin muchas más pretensiones. Salir de las dinámicas endogámicas del día a día, contrastar los pensamientos que voy elaborando a medida que avanza la transformación de OdigeO y poner a prueba algunos discursos, me han permitido darme cuenta del enorme poder que tiene compartir tus pensamientos con otros.

Por éso me he decidido a cortar con esta dinámica procrastinadora y volver a escribir, pero esta vez como parte de mi trabajo, es decir, con regularidad, dedicándole el tiempo y el interés necesarios. No escribiré intimidades sobre lo que estamos haciendo en OdigeO, pero sí que siento la imperiosa necesidad de compartir algunos de los pensamientos que voy elaborando en este camino y que en algunas ocasiones se quedan intramuros. Creo que escribir y publicar lo que pasa por mi cabeza nos ayudará a hacer un mejor trabajo, a mí, a mis compañeros y a todo aquel que pueda aprovechar lo que aquí vayamos reflexionando.