¿Puede ser ágil un caracol?

Como algunos ya sabréis, esta semana he participado junto a y en el lanzamiento de una campaña llamada . Entre otras muchas cosas, está siendo una experiencia de la que estoy aprendiendo mucho. Trabajar con una antropóloga y un diseñador es algo mucho más complicado de lo que yo me imaginaba al principio sobre todo porque muchas veces nuestros presupuestos son muy diferentes e incluso en ocasiones divergentes. (Y del lenguaje ese gótico que usan, ni contaros…) 🙂

Sin embargo, está siendo una de las experiencias más excitantes y enriquecedoras de mi vida, no sólo de mi vida profesional, sino también de mi vida personal. Pedro y Maica, además de polifacéticos, son personas tremendamente exigentes y con unos puntos de vista muy creativos, tanto que a veces me dejan tan descolocado que no soy capaz de seguirlos. Pero a la vez son muy generosos y capaces de tener paciencia, explicar su punto de vista, escuchar los puntos de vista de los demás, e incluso dar una oportunidad aunque no lo vean nada, nada, nada claro. Eso no significa que todo vaya como la seda. Somos un equipo con personalidades muy fuertes y eso a veces nos para. Pero lo más bonito de este proyecto está siendo cómo, especialmente en esos casos de disensiones profundas, nos detenemos a analizar el porqué y tratamos de aprender de ello.

Voy a poner un ejemplo. es, no voy a desvelar ningún secreto a estas alturas, una campaña que trata de comunicar, de una manera desenfadada, valores que nos parecen interesantes como los del Movimiento Slow, el Decrecimiento, la recuperación de las tradiciones populares, etc. Es una campaña que tiene un ritmo diferente a las campañas que estamos acostumbrados a ver: campañas explosivas que tratan de captar muchos usuarios y ser trending topic en menos de una hora. Nosotros empezamos (casi sin quererlo, para ser honestos) hace ya algunas semanas con aquello del que habréis visto alguna que otra vez en vuestro timeline si me seguís por twitter. Sin embargo, es curioso cómo, a pesar que los tres estamos muy motivados por esta idea de “lo lento”, hemos caído en muchos de las trampas del tiempo en este tipo de proyectos. Nos hemos puesto fechas y ¡hemos corrido detrás de ellas!.

– ¡Ay, Beas! ¿No decías que eras agilista? 🙁

Pues sí, ya véis, en casa de herrero, cuchillo de palo. No hemos respetado la revisión de la segunda iteración.

– ¡Beas, Beas! ¿Agilista tú? ¡Vamos, anda! 🙁

Estamos aún en el proceso de retomar nuestro ritmo sostenible. Pero en vez de echarnos las manos a la cabeza, volvernos locos y seguir improvisando o tirarnos trastos unos a otros, nos hemos reunido, hemos visto qué podíamos hacer para recuperar el ritmo y dónde estabamos patinando más. Nos hemos preocupado también de si la campaña estaba funcionando también o no, hemos tomado decisiones para ir corrigiendo, pero con tranquilidad porque es una campaña lenta. 🙂

– ¿Es eso una retrospectiva? No lo parece 🙁

¡Ejem! Bueno, ya sé que va a sonar a excusa de “todo a 100” pero es que no somos un equipo con dedicación exclusiva y no es nuestra prioridad DEFCON 1. Además, uno de los objetivos que nos hemos marcado Maica, Pedro y yo es no aplicar ninguna práctica ni metodología porque sí. Lo mismo aplica a la retrospectiva. De momento hacemos el seguimiento del proyecto de manera iterativa, con revisiones semanales del avance (sería algo así como la “demo” en un desarrollo con Scrum), revisiones del proceso desde un punto de vista de equipo y metodológico (que de momento implementamos como una retrospectiva formal) y la replanificación de los alcances (que vendría a ser como la sprint planning meeting de Scrum). Y además, hacer encajar Scrum en este tipo de proyectos es tremendamente complicado:

  • no estamos llevando un único proyecto adelante ( es sólo uno de ellos),
  • sólo somos tres personas en el equipo (cosa que afecta sobre todo a las dinámicas y al reparto de actividades),
  • estamos repartidos geográficamente (Pedro está en Sevilla),
  • no todos tenemos experiencia en un desarrollo iterativo e incremental de un proyecto,
  • todos somos equipo, dueño de producto y cliente a la vez (lo peor con diferencia) 🙂

Pero seguiremos trabajando en ello porque es uno de los objetivos que perseguimos. Entre otras cosas estamos empeñados en ver de primera mano los retos que un equipo pequeño de emprendedores se encuentra a la hora de sacar a la calle un producto, con poco tiempo y mucha presión. Cómo manejar la incertidumbre y el feedback (o la carencia del mismo) es algo donde los principios ágiles y los principios lean nos están siendo de mucha ayuda. Con estamos aprendiendo mucho y lo aplicaremos en el futuro. Stay tuned!

P.S.
Por favor, no dejéis de ayudar al pobre Félix. 😉