Nueva vida: días 3 y 4

Buff, 4 días y ya tengo troll y todo. 🙂

Bueno, al lío. Tengo la garganta hecha polvo por la sequedad del ambiente. Tengo que hidratarme más. Además, estoy pillando un catarro o algo así. No estoy haciendo pomodoros y eso se nota en mi productividad: mucho. No encuentro tiempo ni para tuitear.

Finalmente me decidí por hacer scrum con todos. Enrique Comba me advirtió del peligro de que un equipo se viera ninguneado por el jefe de proyecto. Hacer que los dos hicieran scrum por separado iba a ser peor aún porque hay demasiadas interdependencias entre ellos. Es mejor buscar la colaboración dentro del equipo: un producto en común, un objetivo en común. Va a ser complicado porque somos muchos. Ya hemos hecho una reunión diaria y ha durado más de media hora. Demasiado. No quiero ser autoindulgente. Sé que es la primera pero tenemos que mejorar esto.

Mi tablón es, provisionalmente, un papel de embalaje en la pared de un despacho. No está a la vista de todo el equipo y fácilmente accesible. Pero bueno. Así tampoco se ven las cosas que estoy haciendo mal. Ooops! Me falta por hacer el “product backlog”. No tengo perdón, pero es lo que hay. Soy consciente de que debo hacerlo lo antes posible. Es mi gran objetivo para mañana. SIN FALTA.

Estoy intentando que el equipo se enfoque en poner en producción cuanto antes y en la reunión de planificación (me resisto a llamarle sprint planning porque no he hablado aún de sprint) salieron muchas tareas y casi no tuve que manipular para que la gente se autoasignara. Tampoco estimamos. No me pareció útil porque necesito ganarme su confianza y permitirles que ellos mismos ganen en autoconfianza. No quise liarles en aquel momento con estimaciones; me pareció mejor simplemente pedirles que se pusieran a trabajar y que tardaran lo que fuera necesario para conseguir el objetivo. La reacción ha sido extraordinaria. A continuación en incluso al día siguiente  por la mañana me encontré a prácticamente todo el equipo totalmente enchufado. Un cambio brutal en comparación con los días anteriores en los que, en vez de trabajar, estaban cuchicheando entre ellos acerca de correos y comentarios que ponían en entredicho su profesionalidad.

Ya tenemos Hudson funcionando y desplegando automáticamente en dos entornos gracias a uno de los miembros del equipo más quemados. Me alegra mucho que esté recuperando la ilusión por venir a trabajar. Mañana por la mañana tenemos que afinarlo y ponerme al corriente. He delegado esto pero es demasiado importante como para no saber los detalles sobre cómo ha quedado.

Nuestro maestro en ecosistemas, Guido, ha instalado incluso Sonar. Tengo miedo a mirar los informes. De momento tenemos tests de un proyecto anterior que se han dejado ahí después de un copipega que se hizo al principio. Lógicamente fallan todos. Hay mucho que limpiar. Pero no ahora mismo. El objetivo es poner en producción lo antes posible y liberar presión que hay sobre mucha gente (a todos los niveles). ¿Será el lunes? Tengo poco tiempo para decidir porque hay que pedir a QA (no es un departamento sino unos usuarios del cliente) que nos validen lo que puede pasar a producción y reservar la ventana de cambio para hacer el paso a producción.

Aún no tengo ni idea de en qué consisten todas las funcionalidades que se esperan que estén listas para el día 20. Cuando veo el Mantis y reviso las incidencias que hay allí me suena a chino (bueno, a italiano porque tenemos el italispanglish como lingua franca). Afortunadamente el equipo es consciente de que ahí me tienen que ayudar y se están portando genial conmigo. De hecho, he manipulado un poco para que surgiera el tema en la primera reunión diaria. Creo que ha ayudado a rebajar algunas preocupaciones y a demostrar que el estilo de dirección es sensiblemente diferente.

Todos los días tenemos muchas interrupciones debidas a incidencias o tareas que vienen directamente de la aplicación en PRODUCCIÓN. Es muy difícil manerjar esto si encima no tienes criterio suficiente siquiera para ver si son urgentes o no. De nuevo, el equipo se está encargando de esto. Se autoorganizan. Pero voy a tener que darle la razón a mi jefa de que vamos a tener que destinar a dos o tres personas para este tipo de actuaciones manuales. Ya lo hemos visto hoy en la primera reunión diaria. Mañana lo afinaremos, pero la idea es que estas personas estén todo el tiempo trabajando entareas muy manuales y laboriosas (más propias de un operador que de un programador) pero que nos va a permitir por un lado proteger al resto del equipo de muchas interrupciones y por otro lado identificar tareas que se pueden automatizar y, potencialmente, incluso ir automatizándolas.

Mañana hablaremos tras la reunión diaria de vacaciones y de autoorganización. Difícil y sensible tema. Pero la realidad es que a base de no conceder vacaciones al equipo ahora tengo menos disponibilidad. ¿Cómo llamamos a eso? ¿Deuda de gestión?

Mañana por la noche tengo una cena con gente superinteresante. Voy a poder escuchar a Luismi Cavallé intercambiando opiniones e ideas sobre la artesanía del software con Enrique Comba y Xavi Gost. Y además Alejandro Pérez y Roberto Canales no tendrán, como otras veces, que pagar la cena. 🙂

Ahora. A dormir. Que hay que conseguir un ritmo sostenible. 😉