Saramago

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Tengo pendientes de publicar varios artículos, uno sobre la Conferencia Agile-Spain 2010, otro sobre el consejo número 2 del “Programador Pragmático”, otro sobre el papel del Español en nuestro sector del desarrollo del software (aprovechando que hoy es el Día del Español) y otro al que le estoy dando vueltas sobre la Artesanía del Software. Pero me parecería francamente inapropiado escribir cualquier otra cosa antes que dar reconocimiento público a una persona que tanta influencia ha tenido en mi vida. Supongo que ya todos lo sabéis, pero ha muerto José Saramago.

No es que yo sea un gran lector, ni siquiera me he leido todos sus libros. Tampoco es que yo sea una “persona de izquierdas” altamente comprometida con los ideales marxistas. Ni tan siquiera soy lo que se dice una persona íntegra, valiente ni honesta. Saramago sí lo era. Todo esto y además escribía muy bien. Desde que leí “Todos los Nombres” me pareció que era ese tipo de escritor que te hace sentir que eres parte de la historia. Que estás allí con él mientras te va explicando todo lo que ocurre. Puedes ver (e incluso oler) los escenarios. Y sabías que había algo más que trascendía a la propia historia y que sólo podrías alcanzarlo haciendo el esfuerzo de reflexionar. Aunque sólo sea por darme la oportunidad de pensar por mi mismo, debo agradecer a José Saramago todo lo que, sin saberlo, ha hecho por mi.

En fin, sólo quería darle las gracias y para ello no se me ha ocurrido mejor cosa que volver a la lectura (a la no técnica me refiero) y retomar (por tercera o cuarta vez) “El Hombre Duplicado”. Lo compré en catalán y eso, tan lejos de Barcelona, hace que el reto tenga casi la categoría de penitencia, pero un homenaje es un homenaje.

Me quedo con esta cita suya, con la que me identifico muchísimo:

Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay.

Descanse en Paz.